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Hay detalles que no pueden pasar inadvertidos. No es casual que Alan escogiera visitar un complejo arqueológico como el de Sicán, en Chiclayo, en estos días en que su partido sufrió una estrepitosa derrota electoral. Prefirió volver su mirada atrás, más atrás aún que el Imperio incaico, del cual dijo que 'sólo duró un siglo'. También pudo decir: 'La mayoría aprista sólo duró cuatro años', pues en el 2002 ganaron doce regiones y en el 2006 sólo dos. Pero lo que más llamó la atención de la prensa, en ese milenario recinto, fue la confesión del Presidente: 'He llorado la noche del domingo, porque jamás pensé que se pudiera perder en la cuna y la tumba de Haya de la Torre'.
Ya el respeto al líder y fundador del Apra se había perdido meses antes, cuando los humalistas ingresaron al cementerio para rendirle homenaje y se enfrascaron en una batalla campal con los 'compañeros' encima de la tumba de Víctor Raúl. Que el candidato aprista haya perdido por primera vez en Trujillo, tampoco puede sorprender tanto. Hace tiempo que el Apra dejó de mandar en el 'sólido norte', porque en Chiclayo, Yahude Simon también los derrotó. Las últimas migraciones, producto de las inundaciones o sequías, han cambiado radicalmente el panorama de apacibles ciudades norteñas como Chiclayo y Trujillo. Los padrones electorales los conforman trujillanos de primera generación, cuyos padres han nacido muy lejos de la 'Ciudad de la Eterna Primavera' y no saben nada de las gestas apristas y de los fusilamientos en Chan Chan. En pleno siglo XXI era evidente que se necesita algo más que mostrar un carné partidario para vencer en una ciudad otrora bastión de partido de Haya. Por eso sonó a chiste el comentario de Alan: 'Yo voy a recuperar Trujillo. Si es posible, seré candidato, pero le devolveré Trujillo a Haya'. Pero no es un chiste. Lo dice en serio. Con esta frase, Alan pretende decirle al país y, sobre todo, a su partido: 'Ustedes son unos ineptos. Mulder, Del Castillo y Meche, peleándose por colocar a sus candidatos nada idóneos'. Esa es la filosofía que impondrá Alan: 'Sin mí, no son nada. Conmigo, todo'. Pero eso no es lo que necesita su partido para modernizarse en democracia. Apago el televisor.
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