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Shakira canta mañana y su concierto promete ser espectacular. La colombiana no escatima esfuerzos a la hora de realizar sus giras. El espectáculo que presentará en Lima es idéntico al ofrecido en Caracas, Barranquilla o Europa. No da gato por liebre, como otros artistas. Por ejemplo, Luis Miguel -en su último concierto aquí en Perú- no trajo a sus coristas, con las cuales actuó en Miami o Puerto Rico. Paulina Rubio decepcionó terriblemente en Lima. Sus discos son un prodigio de arreglos que la hacen ver como una gran cantante, pero la 'güera' es puro escote y minifalda, pues le faltó voz en vivo y las coristas tenían que ayudarla a salir del papelón. Hay conciertos que resultan penosos. Nunca olvidaré el de José José en el 'San Agustín' en 1990. El 'Ruiseñor' se encontraba en el peor momento de su carrera, sumido en el alcohol y las drogas y todavía no reconocía su enfermedad. El coliseo se llenó porque todavía estaban frescos sus últimos éxitos, como 'Payaso' o 'Lágrimas', pero el intérprete de 'La nave del olvido' ofreció una deplorable actuación. Prácticamente, había perdido la voz y soltaba unos 'gallazos'.
Si hablamos de shows con mayúsculas, son muy pocos los que se han visto en Lima. Tal vez el de Phil Collins, quien llenó el estadio 'Nacional', puede incluirse en ese rubro. El ex baterista de 'Genesis' llegó con tres aviones de carga, donde traía sus equipos de sonido y hasta camiones gigantescos con artefactos y luces para efectos especiales. El concierto del pelado fue idéntico al que disfrutaron capitales como Moscú, Nueva York, París o Sidney. Charly García es otro músico cuyos conciertos nunca se pueden olvidar. Por buenos o desastrosos. El primero en la Feria del Hogar en 1986 fue espectacular, con 'GIT' y un chibolo Fito Páez como tecladista. Pero una década después, en la misma Feria, Charly estaba loco. Sin voz, drogado y hasta se olvidaba de las letras y se peleaba con los parlantes. Su desaparecida guitarrista, María Gabriela Epumer, tenía que salvar la situación. Era su ángel guardián. Sin embargo, Charly se reivindicaría años después en un memorable concierto en el Círculo Militar. Otro recital inolvidable fue a mediados de la década de los 90. Unos todavía desconocidos mexicanos 'Molotov' y 'Control Machete' llegaron para tocar en el 'Muelle Uno'. No puedo dejar de mencionar los de 'Soda Stereo' en el Amauta, 'El Tri', 'Los Violadores' y 'Los Prisioneros' en la Plaza de Acho, en 1987. Adrenalina pura y bronca entre los chilenos. Y Rick Wakeman en 1991 en la carpa del hotel 'Crillón', maravilloso. Tampoco podré olvidar el del entrañable Compay Segundo en el 'María Angola', donde con mi compay Eloy Jáuregui acabamos los rones del bar. Apago el televisor.
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