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Clásicos del Pacífico
El Búho recordó algunos partidos de la selección peruana ante los chilenos.
Este Búho asiste a otro partido por las Eliminatorias mundialistas ante nuestro clásico rival. Desde que estaba en primero de media, asistí a aquellos peleados enfrentamientos ante el equipo chileno que dirigía el “Zorro” Alamos. En 1973, sobre el papel, Perú debía clasificar al Mundial de Alemania 74. Las estrellas del Mundial de México 70 estaban ya cuajadas y en su mejor nivel, sobre todo Cubillas, Hugo Sotil, Challe y “Cachito” Ramírez. Chile tenía algunos jugadores que militaban en el fútbol mexicano como “Pata bendita” Castro o “Chamaco” Valdez y un jugador que pintaba para ser grande en Sudamérica: Carlos Caszely. Pero definitivamente no eran más que Perú.
Inclusive, el presidente chileno, Salvador Allende, había afirmado que clasificaba Perú, un error más que contribuyó a alejarlo de las masas, amantes del fútbol. El partido en Lima fue ampliamente favorable a Perú. Sotil estuvo diablo y anotó los dos goles. Cuando parecía que se venía una goleada que aseguraba la clasificación, Roberto Scarone, técnico charrúa de Perú, cometió un error garrafal: sacó a Teófilo Cubillas y colocó a José Fernández, veterano jugador supuestamente para contener los tímidos arrestos mapochinos. Solo ganamos 2-0. En Santiago cometió el mismo error. Perú empataba cero a cero hasta los 66 minutos del partido y clasificaba al Mundial. Como lo dijo “Pocho” Rospigliosi: “el “Nene” no estaba jugando bien, pero distraía a la defensa y jalaba marca”. Scarone lo cambió, no por un volante de contención, sino por un J.J. Muñante que entró frío al partido. Los chilenos se fueron con todo al ataque, hasta con sus centrales y en peloteras Crisosto y el “Negro” Ahumada pusieron el 2 a 0 que llevó a una definición extra en Montevideo, la misma que llevó a Chile a Alemania 74.
Para las Eliminatorias al Mundial de Argentina, descartado Ecuador, Chile y Perú definían el pase en un “mundialito” en Cali, junto a los ya clasificados Brasil y Bolivia. Solo dos asistirían al país de La Plata. Chile llevaba un punto de ventaja a Perú y lo recibía en Santiago. Ganando clasificaba y el partido en Lima se convertía en mero trámite. Perú estaba obligado a conseguir al menos un empate y ganar en el José Díaz para clasificar. El clima en Santiago fue terrible. El sanguinario Augusto Pinochet era el dictador y en el estadio había ambientes donde todavía permanecían presos políticos, que eran torturados o partían en “caravanas de la muerte” para desaparecer.
“Nosotros pensábamos que eran almas de los prisioneros muertos, después nos enteramos que eran presos políticos que estaban en algún sitio encerrados”, contó el “Zambo” Cavero, quien viajó junto a Oscar Avilés y Augusto Polo Campos. Los carabineros odiaban a los peruanos o recibieron órdenes de hostilizar a los jugadores nacionales. “Panadero” Díaz contó que en el camarín les lanzaban a sus perros para que los ataquen. “Chumpitaz era de Cañete, yo de Chorrillos y no le tuvimos miedo a los canes y los agarramos a chimpunazos, a varios le sacamos sangre, porque esos cocos no eran de plástico sino de madera y clavos”. Perú perdía en el primer tiempo 1 a 0 . Ya en el camarín, cantaron a todo pulmón ¡Contigo Perú! con lágrimas en los ojos y juraron dar vuelta al resultado. A Marcos Calderón no le tembló la mano y sacó a Cubillas y puso a Sotil.
El “Cholo” se hizo una jugadaza y cedió a J.J. Muñante, quien se vengó de su mala actuación en el 73 y en ese estadio sacó un zurdazo (él era derecho) y venció a Nef. Nunca gritamos un gol como aquel. El de Santiago, en 1977. Estuve en el partido de vuelta en la tribuna Norte, donde con goles de Sotil y Oblitas eliminamos a los sureños, pero fue ese gol en el Nacional de Santiago el más importante. Que hoy la historia se repita. Apago el televisor.
