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Volaron al más allá
El fotógrafo Gary lamentó la muerte de las 12 personas tras la explosión de material pirotécnico en Juliaca.
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó por un puré de papas, una pechuga de pollo con finas hierbas y ensalada de tomate y cebolla. “María, es como una maldición en nuestro país que, mientras más nos acercamos a Navidad, ocurran verdaderas tragedias con numerosos muertos y heridos por la inadecuada manipulación y fabricación de artefactos pirotécnicos.
Lo ocurrido el jueves, en Puno y Huarochirí, parece ser solo el inicio de más desgracias hasta fin de año. No faltará, en alguna parte, la explosión de un taller de pirotécnicos con una familia carbonizada, o un niñito que se vuele un par de dedos o una mano con una “rata blanca”.
En Juliaca, alrededor de las 7:20 de la noche del jueves, perdieron la vida ocho personas y hubo más de 18 graves, entre policías y civiles, por la explosión de un camión cargado de cohetones, justo frente a la Comisaría Central de esa ciudad. Todo habría ocurrido cuando se descargaban explosivos incautados de un vehículo del Ministerio Público.
Aunque aún se investigan las causas, es de suponer que hubo falta de cuidado. En Huarochirí, casi al mismo tiempo que en Juliaca, una Custer se convertía en una bola de fuego por el estallido de la ‘vaca loca’ que transportaba, y que encendió a los demás pirotécnicos. El resultado fueron 12 personas muertas achicharradas, entre ellas un niño, y otras 12 heridas. Iban de Chosica a Matucana para participar en una fiesta patronal, en San Gerónimo de Surco. Estas tragedias son el resultado de la informalidad que reina en el Perú. La mayoría piensa que los pirotécnicos son cosa de juego, cuando se trata de explosivos tan peligrosos como la dinamita.
A raíz de estas dos desgracias, recibimos ayer una interesante carta de Víctor Torres Terán, Oficial de Mar 1© A.P. (r), un especialista en normas técnicas para protección contra incendios. En su misiva señala que los dos accidentes ‘pudieron haberse minimizado si oportunamente se hubiesen cumplido con las disposiciones establecidas en nuestras Normas Técnicas Peruanas, referentes a la Seguridad y Protección Contra Incendios, donde la responsabilidad involucra a nuestra Policía Nacional, Indeci, y autoridades municipales y de Transportes’.
Es cierto, si todas nuestras autoridades cumplieran sus obligaciones, y los ciudadanos respetáramos las leyes e hiciéramos caso al sentido común, nos ahorraríamos incontables sufrimientos”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.