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Historias de éxito
El fotógrafo Gary aplaude el esfuerzo de los peruanos por salir adelante y tener un futuro prometedor.
El fotógrafo Gary llegó al restaurante en busca de un espectacular plato de tallarines rojos con asado encima y una taza de manzanilla bien calientita.
“María, el Perú es un país de gente emprendedora. De personas que se crean sus propias oportunidades. Hay muchos casos de compatriotas que desde abajo y, con mucho sacrificio, han alcanzado el éxito.
Conozco a un amigo que tiene varios talleres de pintura, planchado y mecánica en todo Lima, además es propietario de tierras en Arequipa, donde cuenta con decenas de cabezas de ganado. Por obvias razones, no te diré su nombre, pero sí te contaré que más peruano no puede ser, ya que lleva en su sangre la grandeza de nuestros incas.
Su historia empieza de la nada. Solo tenía consigo unas cuantas herramientas para planchar y pintar automóviles. Consiguió un trabajo en una planta automotriz, que hace muchos años se fue del país. Después de sus ocho o doce horas de trabajo, llegaba a su casa, pero no a descansar, ya que seguía buscando otras alternativas para laborar. Esos ‘cachuelitos’ que le salían no podía desaprovecharlos, pues ya tenía esposa e hijos que mantener.
Jamás descuidó la educación de sus hijos, en su pobreza siempre les dio lo mejor y ahorró todo lo que pudo. Sufrió en carne propia desaires y desprecios, pero jamás se rindió. Poco a poco la gente se fue pasando la voz que trabajaba bien y con mucho esfuerzo abrió su primer taller.
Lo que viene después es fruto del sacrificio y de las ganas de hacer las cosas bien. Hoy ya tiene más de 60 años y si ustedes creen que está viviendo de sus rentas, se equivocan. No es de las personas que está sentada rascándose la barriga.
Él ahora se levanta tempranito, trabaja más que antes y supervisa lo que se hace en sus talleres. No es raro verlo con su overol conversando con sus operarios buscando mejorar la atención al cliente. Sus hijos ya son profesionales y son su mayor orgullo. Y así como él, hay miles de compatriotas que se han hecho de la nada.
Lo mejor de todo es que han sido profetas en su propia tierra. Solo basta darnos una vuelta por el emporio comercial de ‘Gamarra’ o por el Parque Industrial de Villa El Salvador. En esos lugares existen un montón de historias de éxito. Creo que el Estado debería mirar más hacia los jóvenes emprendedores y brindarles todo el apoyo posible.
No olvidemos que las micro y pequeñas empresas son las que más puestos de trabajo crean. Al peruano no hay que cerrarle las puertas, hay que abrírselas y dejar que su ingenio supere los obstáculos. Eso sí, todo para el bien y nada para el mal”. Pucha, me voy optimista y pensando en un futuro mejor. Cuídense.