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Don Ciro dio emotiva despedida a 'Cuchito'
Pidió que “en nuestros corazones no haya odio ni rencor” y que “encontramos el cuerpo, pero aún falta la verdad”.
Nunca se detuvo, nunca se rindió y nunca flaqueó ante la adversidad. Prometió traer a casa a su hijo y lo cumplió, pero hoy, a pesar del dolor que lo embargaba, fue el encargado de despedir a su hijo querido, a aquel primogénito del cual estuvo orgulloso hasta el último día.
Don Ciro despidió a su “Cuchito” con todo el amor que sintió desde el primer día que supo que iba a venir al mundo, le dijo adiós pero no para siempre, él sabe que se volverán a encontrar a algún día, por ello, durante su discurso, pidió no tener odio ni rencor y seguir adelante con mucho amor, porque él se encargará de buscar “la verdad” de lo que realmente ocurrió con su hijo.
Aquí el discurso completo
“Queridos hermanos, querida familia, queridos amigos, hermanos de sangre y hermanos del alma. Es difícil entender cuando las cosas suceden de manera antinatural. No es natural que un padre entierre a un hijo. No es natural que el hijo que debía estar en la lucha, esté en la tumba. Ni que el padre que debería estar camino a la tumba tenga que luchar para encontrar a su hijo. Pero lo hemos encontrado gracias a ustedes, al apoyo de la prensa, al cariño de la gente del valle del Colca, de Cusco, Arequipa, Lima y el Perú.
Cuando estábamos pensando en tirar la esponja, un domingo por la tarde, a eso de las cuatro de la tarde, Eloy Cacya, un campesino del valle del Colca, junto con Christian Tataje, que le daba el soporte, y los ‘Topos’, que se encontraban alrededor apoyando, y otros muchachos, cuyos nombres no me acuerdo y les pido disculpas, advirtieron el cuerpo de Ciro y en la noche me avisaron: ”Encontramos el cuerpo pero nos falta encontrar la verdad. Qué le pasó, qué sucedió con él”.
Hermanos, estamos en un camposanto. En un cementerio donde todos vamos a terminar. Por eso es importante en nuestros corazones no haya odio ni rencor. La mejor justicia es la justicia de la propia conciencia. El mejor juez es el juez de su conciencia. Tal vez el peor verdugo sean tus remordimientos”.
Queridos hermanos: les voy a pedir perdón para dirigirme a mi hijo que aquí lo tengo. A mi hijo que lo llevaba de la manito para ir al colegio y al que ahora traigo a este camposanto. Permítanme que me dirija a él, que debería luchar por la vida y la patria
Por eso les pido que aprendan lo que es perdonar, las que deben hacer justicia son las instituciones. No se debe hacer justicia por las manos. La justicia es la que organizamos y la justicia divina.
Debemos continuar, debemos continuar con mucho amor.
