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"Adiós hijo, te quiero mucho"
Más de cinco mil personas acompañaron hasta su última morada al joven fallecido en el Valle del Colca.
Con el dolor del último adiós y el “te quiero mucho hijo” de Doña Rosario culminaron las excequias de Ciro Castillo Rojo, cuyos restos fueron sepultados hoy en el camposanto de Huachipa ante la presencia de más de cinco mil personas, quienes acompañaron a Don Ciro y su familia a darle el adiós definitivo a “Cuchito”.
Los restos Ciro ingresaron acompañados de los aplausos y las vivas a un hijo que solo ha dejado el mundo físico, pero que espiritualmente vive en el corazón de su familia y en aquellos que lo quisieron.
Más de una persona del mar humano que acompañaba el cortejo fúnebre quería tocar el féretro del estudiante universitario. A la gente no le importó el calor o la distancia y gritaban a viva voz frases como: “Te queremos mucho Ciro” y “Ciro, amigo, el pueblo está contigo” y no faltaban los pedidos de justicia para saber la verdad de lo que ocurrió en el Valle del Colca, donde estuvo desaparecido por 206 días.
La gente se acomodó como pudo en una pequeña loma colindante al camposanto y fue testigo de la triste despedida que Don Ciro, Doña Rosario, Antonio y Maria Gracia le dieron al primogénito de la familia, al orgullo, al hermano, al hijo y al compañero de locuras que lamentablemente les tomó la delantera en su viaje a la eternidad.
Antes de culminar la ceremonia varias palomas fueron lanzadas al cielo y, minutos después, los padres de Ciro y sus hermanos se reunieron frente al féretro de “Cuchito” para el adiós definitivo. Los cuatro besaron cada una de sus flores y con un “hasta siempre” y “te queremos mucho hijo” se despidieron de él por última vez.
AMIGOS DE LA AGRARIA LE RINDIERON HOMENAJE
Al mediodía, en la sede de la Universidad Agraria La Molina, las autoridades, profesores y amigos de Ciro Castillo Rojo le rindieron un sentido homenaje y le entregaron a una medalla a Don Ciro.
Sus compañeros de la facultad de Ciencias Forestales lucieron polos rojos durante el recorrido del féretro. Varios no puedieron ocultar su pesar y derramaron algunas lágrimas al ver ingresar a aquel buen amigo a su alma mater por última vez.
¡Adiós Ciro, descansa en paz!
