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'Hallamos el cuerpo, pero no la verdad'
El padre del estudiante dio un emotivo discurso en el entierro.
Por: P. Chicoma
Nadie como don Ciro Castillo-Rojo para dar la oración final, las palabras del último adiós, a su hijo Ciro, su “Cucho” querido. “Encontramos el cuerpo, pero nos falta encontrar la verdad. Qué le pasó, qué sucedió con él”, expresó, flanqueado por su esposa Rosario y sus hijos Antonio y María Gracia. Los cuatro lloraron abrazados.
Esa fue la frase más simbólica, pero don Ciro, durante el sepelio de su hijo en el cementerio Mapfre de Huachipa, empezó así su discurso: “Queridos hermanos, querida familia. Queridos amigos, hermanos de sangre y hermanos del alma. Es difícil entender cuando las cosas suceden de manera antinatural. No es natural que un padre entierre a un hijo. No es natural que el hijo que debía estar en la lucha, esté en la tumba…”.
Mientras hablaba, miraba fijamente el ataúd marrón que estaba a punto de ser colocado en su última morada. Eran las 3:20 de la tarde y un sol radiante alumbraba el camposanto. Cientos de personas observaban a metros de distancia y también de los cerros.
Agradeció al guía Eloy Cacya, a los rescatistas de “Soluciones verticales”, a los “Topos de México” y a la prensa. Recordó que hallaron el cuerpo “cuando estábamos pensando en tirar la esponja, un domingo por la tarde”.
“La mejor justicia es la justicia de la propia conciencia. El mejor juez es el juez de su conciencia. Tal vez el peor verdugo sean tus remordimientos”, agregó.
“Les voy a pedir perdón para dirigirme a mi hijo que aquí lo tengo. A mi hijo que lo llevaba de la manito para ir al colegio y al que ahora traigo a este camposanto. Permítanme que me dirija a él, que debería luchar por la vida y la patria”, añadió.
Tras suspirar profundamente, añadió: “Debemos continuar, debemos continuar con mucho amor”.
