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Héroes anónimos
El fotógrafo Gary aplaudió la labor del rescatista Eloy Cacya en la búsqueda de Ciro Castillo.
El fotógrafo Gary llegó al restaurante por un hígado encebollado tan rico que estaba medio dulzón, con papas doradas, arroz blanco y ensalada de tomate y lechuga, con un anís al tiempo para tomar. “María, en el Perú tenemos héroes anónimos que salvan vidas todos los días. Gente esforzada y silenciosa dispuesta a sacrificarse por el bien de los demás. Me refiero a los guías. Hombres y mujeres humildes de buen corazón que asumen ese trabajo, el de buscar personas extraviadas en las zonas más difíciles e inhóspitas, de la manera más natural, muchas veces sin esperar nada a cambio.
Uno de ellos es el campesino Eloy Cacya, el tenaz rescatista que en el nevado del “Bomboya” se convirtió durante meses en los ojos y oídos del médico Ciro Castillo, durante la incansable búsqueda de su hijo. Cacya estuvo en la montaña días y noches enteros alejado de su madre, su esposa y pequeños hijos, arriesgando la vida, pasando hambre, sed y frío. Gracias a su esfuerzo, hoy la familia Castillo-Rojo tiene el consuelo impagable de haber enterrado a Ciro,
a quien podrán llevarle flores y rezarle. Sin Cacya hubiera sido imposible que policías, fiscales y rescatistas hubieran recorrido el ‘Bomboya’.
Ayer, gracias a otro guía, Fidel Núñez Prieto, quien además es el juez de Paz de la comunidad campesina Licahuasi, en Canta, pudieron ser rescatados ocho evangelistas que se habían quedado atrapados en un precipicio del cerro ‘Pampahuasi’. De forma desinteresada, sin cobrar un sol, Núñez guió a los policías por el sendero adecuado hasta los evangelistas, que el viernes iniciaron su caminata por cerros desde Chosica rumbo a Santa Rosa de Quives. Estos, cuando estaban a la altura de Canta, equivocaron el camino y de manera temeraria descendieron parte del bien empinado “Pampahuasi”, pero quedaron
atrapados cuando les faltaban 50 metros para terminar.
En ese lugar, el abismo era tan vertical que ya no podían descender, y tampoco podían volver por sus pasos sin riesgo de caer y matarse. Así que ahí -con el miedo de acabar como Ciro Castillo, según confesaron luego- pernoctaron y recién ayer, gracias a Núñez, pudieron ser ubicados y luego sacados del lugar por la Policía, que usó sogas y poleas en más de 14 horas de arduo trabajo. Los ocho excursionistas, al ser salvados, dieron gracias a Dios, a la Policía y, por supuesto, a Núñez”. Esta historia pudo acabar en tragedia. Me voy, cuídense.
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paolo bizi (kitokito) comentó la noticia Fernández: "No nos quitarán el sueño de ir al Mundial"Hace 2 minutos