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Robos de película
El fotógrafo Gary cuenta el asalto en la joyería de El Polo y que los delincuentes fueron disfrazados.
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó por un arroz con pollo sazonado con pimientos, salsa criolla y un poco de crema de papa a la huancaína. “María, el asalto a una joyería en el Centro Comercial El Polo es la demostración que toda precaución es poca cuando se trata de delincuentes. Tres sujetos vestidos con terno, liderados por una mujer supuestamente embarazada, ingresaron a ese establecimiento, que ya había cerrado, al engañar a la dueña haciéndose pasar como clientes. La empresaria, al ver a la gestante, se confió y les abrió la puerta.
Una vez adentro, los ladrones la golpearon y cargaron con las más valiosas alhajas por un valor de 100 mil dólares. Para cometer el atraco aprovecharon la celebración de “Halloween”, pues había muchos chiquillos caminando de un lugar a otro. Además, les importó poco que, frente al centro comercial, esté la Embajada de Estados Unidos, que siempre está bien vigilada. Parece que ayer, viendo fotos de varios delincuentes que le enseñó la Policía, la dueña identificó a la asaltante. Se trataría de la misma banda que, hace unos meses, robó otra joyería en Miraflores.
El asalto perpetrado la noche del lunes, aunque no tuvo disparos, me hizo recordar algunos realmente espectaculares de la pantalla grande. El último de ellos es “The town” (El Pueblo, 2010) que, en Latinoamérica, fue llamado ‘Atracción peligrosa’ y fue dirigido y protagonizado por Ben Affleck. Y digo que el robo a la joyería de El Polo me hace recordar esta cinta, porque en ambos casos los ladrones van disfrazados. En el primero, usaron ternos y no sería raro que la embarazada no lo esté; en la impactante película, los asaltantes iban vestidos de monjas, cubrieron sus rostros con máscaras de cadáveres y usaron armas largas.
Por esta película, Jeremy Renner fue nominado al Oscar como ‘Mejor actor de reparto’. Se trataba de una banda de asaltabancos en Boston que, pese a usar una violencia extrema, nunca había asesinado a alguien. Todo cambió cuando en el atraco a un camión de caudales fue asesinado el chofer. Entonces, pasaron a ser considerados asesinos y terroristas, por lo que las autoridades estuvieron decididas a capturarlos.
En la joyería de El Polo, los delincuentes no mataron a nadie, pero estoy seguro que lo hubiesen hecho sin dudarlo si algo salía mal o si de eso dependía que pudieran escapar”. ¡Qué miedo!, ¡cómo pueden haber tantos delincuentes! Me voy, cuídense.
