Viernes 04 de noviembre 2011 - 07:26
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'Pera malograda'

El fotógrafo Gary dice que antes los colegios competían en matemáticas, historia, fútbol o atletismo.

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Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó por una poderosa jalea de pescado y mariscos con yucas, limón y rodajas de rocoto. “María, realmente da pena comprobar que muchos de nuestros niños y adolescentes viven en una vorágine de alcohol, drogas y sexo. Sobre todo, por la falta de valores que hay en sus vidas y a la ausencia de control de sus padres y autoridades. El informe presentado el miércoles en ‘La noche es mía’ grafica el submundo en el que miles de escolares están metidos,
y que muchos papás desconocen.

La mayoría de padres de familia sigue creyendo que sus hijos enfrentan una realidad muy parecida a la que ellos vivieron cuando eran adolescentes. Nada más falso. Por eso creo que ese informe, pese a su dramatismo, debe repetirse. Para que abra los ojos de muchos adultos. Grupos de chicos y chicas, de apenas ¡¡13 o 14 años!! se ‘tiran la pera’, no para irse a pasear con los amigos, a la playa o al cine con la enamorada.

Hoy lo hacen para internarse en antros donde corren grandes cantidades de licor y drogas, y donde casi siempre acaban armando orgías sexuales. Son las ‘peras malogradas’, como ellos las llaman. Las ‘chicas positivas’ en ese submundo son ‘las mejores’, las que gozan de un mayor status, pues son las que toman más licor, las que se meten más droga y las que tienen sexo con más facilidad. Pese al avance del Sida y otras enfermedades mortales, el uso de preservativos es un asunto de menor importancia para ellos. Las muchachas que superan a todas son las que se acuestan con la mayor cantidad de chicos en un solo día. Y la mayoría graba esos encuentros sexuales con celulares para colgarlos en Internet, pues los consideran ‘hazañas’ que deben ser mostrados con orgullo. ¡El mundo al revés! Entonces, siempre habrá otras escolares con la misma mentalidad dislocada dispuestas a superar ‘la marca’ impuesta. Acostarse con cuatro o cinco muchachos a la vez, es para ellas un reto que pueden cumplir.

Antes los colegios competían en matemáticas, historia, fútbol, atletismo o básquet. Hoy, estos grupos de escolares con los valores trastocados realizan estas demenciales competencias. Es obvio que estos muchachos están a la deriva. Para ellos, el futuro parece no existir. Solo quieren aturdirse para olvidar la cruel realidad de sus vidas, en las que seguramente muchos son víctimas de la violencia. Incluso, las chicas hablan de hacerse abortos como si se tratara de curar una gripe. ¿Qué clase de padres crían a estos hijos? Y estos chicos, ¿qué clase de padres serán algún día?” Qué pena. Me voy, cuídense.

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