Lunes 07 de noviembre 2011 - 07:05
  • 0
  • 1761

Madres asesinadas

El fotógrafo Gary recuerda los casos más emblemáticos en la sociedad limeña.

Imagen

El fotógrafo Gary llegó al restaurante por una patasca con mote, carne de res y cordero, mondongo, perejil picadito, limón y rocoto. “María, en la vida pasan
cosas tan terribles que uno jamás puede terminar de entenderlas. Un reportaje de ‘Domingo al día’ abordó el tema de las mujeres asesinadas por sus hijas y tocó los
casos de Eva Bracamonte, Elizabeth Espino Vásquez y Giuliana Llamoja. Las dos primeras están encerradas acusadas de ese horrendo delito, mientras que Llamoja también estuvo presa, pero ya está libre. En este último caso, se considera que Giuliana habría actuado en un arranque de ira, tras perder el control. Hizo más
de 60 cortes a la mujer que le dio la vida. Madre e hija estaban enfrentadas desde hace tiempo y tenían una malísima relación en la que no faltó la violencia. Terrible. Los casos de Eva Bracamonte y Elizabeth Espino serían distintos. A ellas se les acusa de haber matado a sus progenitoras para quedarse con su dinero. La
contadora y abogada tributarista Elizabeth Vásquez Marín fue asesinada salvajemente a golpes y asfixiada por Fernando Gonzales, el enamorado de ‘Elita’. Todos
sentimos pena por esta chica al verla llorar de manera desconsolada en el entierro. Pero dos semanas después del crimen, se descubrió que la propia joven fue
la autora intelectual.

‘Ella es mi primera nieta, que hemos criado en la casa con el mayor cuidado y dedicación. ¿Cómo no la vamos a querer? Era engreída, como era la única, su mamá le
compraba ropa o joyas y si no le gustaba, se los tiraba por la cara’, recuerda Ernesto Vásquez, padre de la víctima y abuelo de la acusada. La familia de la asesinada señala que ‘Elita’ quería el dinero para hacer su vida con su enamorado, sin el control de su madre que se oponía a la relación. Hoy, ‘Elita’ está a punto de ser declarada heredera universal de los 5 millones de su madre. ¡Increíble! ¿Dónde está la justicia? El crimen de Myriam Fefer hasta hoy da que hablar. Su hija Eva y la amiga íntima de esta, Liliana Castro, están recluidas y acusadas de su muerte. Las dos juran que son inocentes, pero Ariel, el hermano de Eva, no duda en señalarlas: ‘Hay un móvil, que es el dinero, acompañado de un deseo de libertad y de vivir una vida sin ataduras, sin una imagen materna que la reprima de hacer cosas que con ella no podría hacer. A mi hermana no le gustaba verse sometida por mi madre, y mi mamá tenía un carácter bastante fuerte y muy sobreprotectora’, contó”.
Qué cosas tan horrendas. Me voy, cuídense.

Más sobre:

columna-smaria