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El sonámbulo
El famoso periodista de policiales sostiene que hay que tener cuidado con las “peperas”.
Mi amigo Gary llegó al restaurante por su sancochado con carne de osobuco, pecho, piernas de pollo, col, papa blanca y zapallito. “María, me encontré con “El Sonámbulo”, el famoso periodista de policiales. Toda su vida ha trabajado en el turno de la madrugada, el más sangriento. Las horas donde hasta los perritos que de día te mueven la cola, de noche, si están en jauría, te corretean para despedazarte a mordiscos. Los seres humanos se matan en polladas, las parejas se acuchillan por celos, cada noche veo ríos de sangre, por eso no tomo vino tinto, odio la gelatina de fresa y la sangrecita.
En la madrugada también rondan mujeres bellas, que tras sus ojos con lentes de contacto celeste, esconden maldad y engaño. En algunas discotecas, pubs y “chupódromos” abundan las “peperas”. Sus víctimas son los borrachos. Solo una persona, con bastante trago encima, va a creer que, por su linda cara, un mujerón, de un momento a otro, se va a sentar en su mesa, que la apachurre bien o la chape con lengua. La mujer se lo lleva a la pista de baile y allí su compinche le mete la ‘pepa’ molida en el vaso de cerveza.
Al regreso, se toma el vaso y la “carnada” se pone melosa y le dice, “estoy caliente, mi amor, vamos a un sitio más privado’. Afuera, ya hay un ‘taxista’ que no es otro que un siniestro cómplice. El parroquiano se duerme en el taxi y los tres enrumban a un descampado, allí las facinerosas le despojan de dinero, celular, tarjetas de crédito, hasta zapatos y casaca a su víctima y después lo dejan tirado, como si fuera un perro muerto en un parque o una calle desolada.
Muchas de las víctimas han muerto, porque se les pasó la mano en los somníferos y otros por dejarlos calatos en pleno invierno. Pero hay otras víctimas que son más ‘piñas’. Por habladores y palanganas ‘perdieron por goleada’, como mi amigo, el veterano periodista ‘Cigarrito’. Él es un cronista político que es tan, pero tan flaco que no tiene trasero y de frente o de perfil es igual de flaco. Le gustaba ir al ‘Carnaby’, un antro en una calle oscura de Miraflores donde llegaban de madrugada bellísimas lolitas A-1. Pero esa noche se metió al local una ‘pepera’ que operaba en Lince y engañó a ‘Cigarrito’, diciéndole que trabajaba en el ‘Kilates’. Le aseguró que tenía una semana en el negocio.
“Cigarrito” le decía ‘Bebita’ y le invitó un ‘Margarita’. Cometió el error fatal de contarle que estaba separado y vivía solo en un departamento miraflorino, a ocho cuadras del local. La chibola se puso melosa y le dijo: ‘me gustan los flaquitos como tú, se mueven bien en la cama”. El hombre, ebrio de lujuria, cometió un grave error. En su depa, con la cancha libre, lo ‘pepeó’ y llamó por celular a sus cómplices, que llegaron en una Station Wagon y se llevaron su televisor LED, su computadora, gimnasio portátil, electrodomésticos y sus casacas de cuero, muchas de ellas compradas en Colombia, donde trabajó varios años. Pobre ‘Cigarrito’”. Pucha, qué tales historias. Me voy, cuídense.
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paolo bizi (kitokito) comentó la noticia Cámaras registran robo en un minimarket en TrujilloHace 8 minutos