Domingo 13 de noviembre 2011 - 07:33
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Carta de Vitito a Pancholón

El Chato Matta dice que se inició los dimes y diretes entre ambos personajes.

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El Chato Matta llegó al restaurante por una causa rellena con langostinos y un sabroso arroz con mariscos. “María, me timbró mi hermano Pancholón. “Chato, estoy con las terribles de San Martín tomando una res de pisco. La firme que estoy volando. Ese desubicado de “Vitito” Reyes nunca fue en la pelotita y ahora se alucina ganador porque escribe una columna en Trome. Ven rápido, hay una terrible para ti, pero si te demoras le voy a las dos. Click’. Llegué y los dos mujerones estaban sentadas en las faldas de Pancho, quien lucía una cadena de oro que le colgaba en el pecho calato.

“Chato, con “Vitito” no tengo nada personal, pero el zambito anda agrandado. Ahora se atreve a mandarme un correo. Léelo con calma, porque esto no se va a quedar así: “Pancho, hace tiempo te quería destrabar. Todos los domingos cuentas que campeonas en La Posada, que te llueven las mujeres, pero ya me contaron que nunca fuiste. Gordito, tú eres como Mauricio, el pizzero, que alardea que sale con una y con otra, se apantalla con una 4×4, collares de oro, pero no cuentas que tienes que ofrecer tus servicios de abogado gratis a la ‘canalla’ y a toda su familia para que te presten atención. Encima, ninguna te quiere de verdad. Te sangran. No escueleas. No formas. A la trampa cuando la marcas, jamás te olvida, siempre llama o viene por su vuelto. Tú no estás en el ranking de los duros.

Yo puedo polemizar con Paolo, Claudio o Julio César, quienes han tenido más amantes que Julio Iglesias. Yo, negro, misio, pichanguero, sudado después de los partidos, me esperaban buenas hembras: carne blanca, ojitos verdes, azules, caramelo y las llevaba en micro a La Victoria, donde me fiaban una botella de ron y dos salchipapas. He estado con bailarinas, vedettes, chicas de su casa, y también de casas de cita. Todas me dieron cariño desinteresado. Hay una diferencia entre tú y yo. A mí, las mujeres me rogaban para cocinarme e invitarme a almorzar, mientras tú tienes que llevarlas a cebicherías fichas para ganar unos puntos.

Subir el volumen de tu camioneta, hablar de dólares y casitos de ‘nachos’ para que te miren…pero con ojos de lobas. Yo, con las justas terminé el colegio, pero para florear a las hembras, no necesito libros sobre leyes o códigos penales como tú. Pancho, sé que te vas a rayar, porque acabo de salir en la tele en el programa de un hembrón como Olenka Zimmermann. Y te adelanto, no campeono allí, porque me gusta la música de su novio “Pelo” Madueño. Además, no soy partidor como tú…comprenderás. Nos vemos, gordito. Tú, pon el día y la hora. Eso sí, ve solo. No seas como Roberto, que va a cuadrar a ‘Marrón’ con ‘faites’ armados. Tú no tienes ningún mérito en la canallada. Vitito’. María, miré a Pancholón y vi la furia en los ojos del maestro. “Chato”, esto no se va a quedar así”. Pucha, estos señores son tal para cual. Cuídense.

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