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Ciro resbaló y cayó de cara
Según los peritos, quiso ir a Tapay, pero tomó un camino sin salida y decidió regresar donde Rosario.
Por: T. Paredes
Luego de sortear, peligrosos caminos y resbaladizas pendientes, los peritos de Criminalística y la Fiscalía llegaron al “Bomboya”, donde encontraron la ruta que hizo Ciro Castillo (28) y tomaron las coordenadas del punto donde fue hallado su cadáver. A 4 grados bajo cero hicieron una visualización de la quebrada de “Las torres”, donde hallaron un “camino de zorro” (marcado por el paso de los animales), que va desde la “Zona de las mochilas” hacia el lugar donde fue encontrado el cuerpo.
Se presume que el estudiante intentó primero avanzar hacia Tapay, pero al no hallar salida miró hacia la parte baja de la quebrada y vio unas chacras. Al otro extremo del cañón observó una vía de herradura y decidió bajar por ella, llegando a un lugar donde no pudo avanzar más.
DECIDIÓ REGRESAR
Es entonces cuando decide regresar al punto donde dejó a su enamorada Rosario Ponce López (24), pero tomó una vía equivocada, resbaló y cayó.
Según los peritos, no hay un camino lo suficientemente ancho como para que lo transite más de una persona, ni mucho menos cargando un cuerpo, por lo que es difícil que lo hayan llevado hasta allí. Sin embargo, aún no se descarta la hipótesis del homicidio.
Arriesgando su vida, el fiscal Edén Apaza inició las pericias, a las 5 de la mañana, acompañado del brigadier PNP Benito Flores Ramos junto a 8 suboficiales de alta montaña de Arequipa. También participaron el mayor PNP Fernando Martínez Urquizo, el brigadier PNP Macedonio Ugarte, el físico Richard Mamani y el perito Daniel Núñez.
VARIAS CAÍDAS
Ellos confirmaron que el joven caminó desde la “Zona de las mochilas” por el borde de la montaña hasta llegar a un acantilado, donde ya no pudo avanzar. Entonces optó por acercarse al lado izquierdo, internándose por una quebrada, de donde empezó a descender. Por el cansancio resbaló y rodó unos 15 metros. Sufrió varias caídas y en la última se precipitó de cara, por lo que acabó con el rostro desfigurado. Todo indica que fue un accidente, pero aún no se puede descartar del todo un crimen.
En la diligencia, dos mineros de una empresa privada prestaron un equipo sofisticado para medir las distancias. Ellos llegaron acompañados de los perros llamados “Ollanta” y “Gringo”, que se sumaron a la búsqueda de las zapatillas de Ciro, pero no las encontraron.
