- 0
- 2793
Respuesta de Pancholón a 'Vitito'
El guerra de mails entre los dos más grandes tramposos no tiene cunado acabar.
El Chato Matta llegó al restaurante por un seco de carnero al palo bien macerado, desde la noche anterior, con chicha de jora y pisco. “María, esa bronca de correos electrónicos entre ‘Vitito’ y Pancholón está que arde. El viernes sonó mi celular: ‘Chato, ven ahorita donde Felipe. Estoy con las bebitas de Ripley. Ya tengo mi respuesta al e-mail que me mandó el desubicado de ‘Vitito’, ese zambito que alucina desde que le dieron una columna en Trome. Corre, que una de las flacas está con calor y ya se sacó la blusa. Click’. Llegué y Pancholón estaba bailando un vallenato
bien pegadito con la chalaca que tenía un shortcito de infarto. La otra chica me dijo con voz de vampiresa: ‘Chato, aquí en esta Laptop está la respuesta de Pancho. Te abro el correo, pero déjame sentarme en tus piernas”.
“Vitito, tú sabes que yo nunca he tenido nada personal contra ti. Es más, cuando jugabas en el ‘Muni’, en Segunda, en La Cancha de los Muertos, yo compraba varias entradas para que tu club pudiera pagarte, al menos, una quincena. Te veo agrandado. No te puedes comparar conmigo, yo tengo otro nivel. Tú, en pescados, siempre anduviste con cachemitas y, una que otra vez, subiste a lisa. Yo soy corvina y lenguado, pero de vez en cuando también le entro al tiradito de pejerrey. Disfruto el caviar, porque me gusta lo bueno, pero también salchipapas de carretilla en La Marina. El tramposo lo prueba todo. Lo rico y lo feo. Puedo jactarme que blancas, cholitas y morochitas pertenecen a mi pasado y presente. Con todas, dejé bien a los varones. Te botas que solo agarras blancas, pero no dices que son ‘matreras’, necesitadas de un poco de diversión, y eso no tiene ningún mérito. Yo pico de aquí y de allá porque la soltería es mi esposa y la soledad, mi conviviente. No amo a nadie, solo a mis hijos. Es verdad, lateo en una 4 ×4 del año y tengo ‘achote’ en el pecho, pero es fruto de mi trabajo, después de estudiar muchos años en la universidad, no por correr detrás de una pelota. Mi famosa frase ‘partidor que
parte a partidor, tiene mil años de perdón’, es porque en la calle no tengo corazón. Soy de piedra. Tú eras el rey en salsódromos y ‘huecos’ de mala muerte, con olor a pichi y traición. Las que tú agarras pasan por la mayoría de peloteros, se las rifan. Entonces, ¿cuál es tu mérito? El día que ‘campeones’ con una chica sana y
de casa, allí te voy a respetar, lo otro solo es un ‘dame que te doy’. Lo que pasa es que te emocionas y cuentas tus aventuras con vedetuchas de tinte barato y colorete marcha chancho. Yo soy plan calidad. Viajé por toda Sudamérica y vivo bien porque el ‘que puede, puede’. Y, por siaca, varias de tus conquistas han subido a mi bólido y las he llevado al cielo. No te hablaría así, si tú no te hubieras atrevido a desafiarme. Reconoce que estás inflado. Nunca fuiste. Zambo, ahora está de moda Paolo, tú no existes”. Pucha, esta bronca no tiene cuándo acabar. Los dos son
unos tramposos incorregibles. Me voy, cuídense.
