Lunes 21 de noviembre 2011 - 07:45
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Si toma no maneje

El fotógrafo Gary dice que hay que tener cuidado con los choferes ebrios.

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Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante en busca de su plato de frejoles con seco de cabrito a la chiclayana y una jarrita de agua de manzana heladita. “María, las fiestas de fin de año ya se encuentran a la vuelta de la esquina. Por eso, hay que estar alertas no solo con los “amigos de lo ajeno”, que para estas fechas pululan por las calles y hacen su ‘agosto’, sino también con los choferes ebrios que, a pesar de las duras penas que incluso pueden llevarlos a la cárcel, siguen conduciendo borrachos.

Y cuando hablo de choferes, no omito a las mujeres. Aunque no lo crean, hay muchas conductoras que se van de juerga con sus amigas y en vez de elegir a la ‘amiga’ que no va a tomar, se meten sus borracheras y conducen. Varios matrimonios se han destruido, porque el marido descubrió la infidelidad de la esposa porque chocó su auto cuando estaba con su amante regresando de un hotel.

Manejar borracho no solo puede ocasionar que el conductor muera, sino que puede asesinar a otros semejantes que no tienen culpa alguna. Sobre este último, tengo un informe en mis manos de la ONG Luz Ámbar. Allí se dice que el año pasado, los conductores borrachos fueron responsables de 7 mil 303 accidentes de tránsito en todo el territorio nacional. Pero eso no es todo, ya que se calcula que para este año la cifra aumentará.

Tomen nota, entre enero y octubre del 2011 los choferes ebrios ya han provocado 6 mil 682 siniestros vehiculares. De este total, 2 mil 394 accidentes ocasionaron lesiones y muertes. Realmente, escalofriante. A esto hay que sumarle que, según el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana, en los últimos cinco años la cantidad de conductores borrachos casi se ha duplicado. En el 2005 había 9 mil 241, pero en el 2010 tenemos 18 mil 258. ¿Qué está pasando? ¿Acaso no somos seres pensantes? Un conductor ebrio lleva consigo el cartel de ‘desgracia fija’. Lo cierto es que se trata de reducir la tasa de conductores de borrachos. Hay desde campañas publicitarias hasta el aumento de las penas. Sin embargo, nada parece hacer efecto.

Ya me parece escuchar a personas escasas de mente decir: ‘Yo con mis tragos encima manejo mejor’. Gran error. Estas palabras son como oír a un burro rebuznar. Está comprobado, científicamente, que el alcohol limita el reflejo de las personas. No reaccionamos como debería ser ante ciertas situaciones. Entonces, no me vengan con tonterías. Debemos pensar que, en nuestras casas y otros hogares, existen familias enteras esperando a que el ser querido llegue de trabajar, estudiar, etc.

No seamos los culpables de enlutar una casa con un estúpido accionar como es manejar borracho. Es sencillo: ‘Si va a tomar, no maneje y si va a manejar, no tome’. En todo caso, hay varios taxis que pueden hacerlo llegar a su destino sano y salvo”. Pucha, mi amigo tiene razón. Está en nuestras manos evitar las tragedias. Me voy, cuídense.

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