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- 1991
Amen y cuiden a sus hijos
El fotógrafo Gary hace un dramático llamado a los padres del Perú.
l Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante en busca de una ‘leche de pantera’ y unos espectaculares fetuccinis saltados con langostinos, camarones, conchas de abanico y su jarrita de chicha morada heladita. “María, hasta hoy se me escarapela el cuerpo cuando me entero más detalles sobre el crimen de la pequeña
Pierina. Un angelito que no tuvo la culpa de que una madre maldita -Isabel Mirella Tello Chanduví- la traiga a este mundo y que haya sido, ella misma, quien termi-
ne asesinando a la criaturita. Me pregunto qué lleva a un ser humano a cometer tal barbarie, tal atrocidad, y lo que es peor, perjudicando a su propia sangre. Trato de
buscar una respuesta y estoy convencido de que todo viene desde el hogar donde se formó esa siniestra mujer. Esa personalidad fría, que no expresa sentimientos,
es resultado de lo que vivió en su casa durante su infancia. Lo que lleva en su alma, que por cierto debe de ser muy oscuro, es consecuencia de los tratos que recibió. Los vecinos en Castilla, Piura, dicen que a la abuela le gusta el licor, pues el mismo papá de Pierina afirmó que siempre la veía ebria y un día borracha lo amenazó de muerte. Los maltratos destruyen y fabrican seres deformados. En pocas palabras, esta mujer asesina es el espejo de los padres que torturan diariamente a sus hijos, matando, de esta manera, sus esperanzas. Fue producto de la crianza de sus padres, quienes -parece- no le dieron nada de amor.
Por eso hago un llamado a papás y mamás para que, ahora más que nunca, estén pendientes de sus hijos. Que cuando ellos los necesiten, siempre estén a su lado.
Nunca está de más decir un ‘te amo, hijito’, ‘jamás te dejaré solo’ o ‘estoy orgulloso de ti’. Estas simples palabras son el mejor aliciente para que una persona salga adelante. Una familia con valores sólidos hará de nuestro Perú un mejor país. Hay que enseñarles a nuestros hijos a diferenciar lo bueno de lo malo. Decirles que todo se gana con esfuerzo, pero sin pisotear a los demás. Que las personas, por más humildes que sean, merecen respeto. Desde allí comienza el éxito en la crianza de
nuestras futuras generaciones. Si ponemos en práctica estos sencillos consejos, evitaremos que lo más sagrado que tenemos, que son nuestros hijos, se vayan por el
mal camino. Cariño y amor acabarán con la violencia y el odio”. Pucha, mi amigo tiene razón. Esa pobre niñita Pierina fue una víctima de un ser humano perverso y
desalmado que no merece que la llamen madre. Me voy, cuídense.
