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Cuidado con delincuentes
El fotógrafo Gary dice que no adoptemos una actitud retadora para no provocar su ira de los ladrones.
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó por una carapulcra chinchana con carne de chancho, gallina, res, yucas sancochadas, arroz blanco y salsa criolla con un emoliente al tiempo. “María, vivimos tiempos demasiado peligrosos, en los que es crucial tener muchísimo cuidado si se quiere conservar la vida. La noche del martes, un grupo de pistoleros acribilló sin misericordia a un joven médico en Surco, porque se resistió al robo de su auto. Los maleantes le rompieron la cabeza golpeándolo con sus pistolas y, cuando estaba caído, le dispararon tres balazos en el pecho, estómago y una pierna por negarse a entregarles la llave del carro que no pudieron llevarse, aunque sí le robaron una Laptop
y otras pertenencias.
El profesional, quien hoy está grave, cometió un grave error que pudo costarle la vida, al enfrentarse a estos asesinos para quienes matar no significa nada. Ningún bien material, como un auto, vale la pena para arriesgarse a morir. En nuestro país todos somos víctimas potenciales de los delincuentes:
En la casa, la calle, el trabajo, una fiesta, el ómnibus o el taxi. En una situación así, lo último que debemos hacer es enfrentarnos a los hampones, pues están dispuestos a todo. Allí no hay cobardía. Hay que conservar la calma para no hacer que los delincuentes se pongan nerviosos y nos ataquen.
Tampoco adoptemos una actitud retadora para no provocar su ira. Hay que tener en cuenta que muchos de estos sujetos son resentidos y amargados con una enorme carga de odio enfermizo hacia los demás, por lo que esperan cualquier motivo para agredir. Si quieren la billetera, lo mejor es dársela rápidamente.
Pero para reducir el riesgo de ser asaltados, hay medidas que se pueden adoptar. En el hogar, lo primero es asegurar las puertas, ventanas y cualquier otro acceso. Tener a la mano los números de teléfono de la policía, serenazgo, familiares cercanos y vecinos para pedir ayuda. Hay que tratar de no dejar la casa sola o, en todo caso, avisar a los vecinos con quienes se debe mantener buenas relaciones y coordinaciones para enfrentar a los asaltantes. En la calle, hay que evitar en lo posible tomar taxis desconocidos, no sacar grandes cantidades de dinero de los bancos, no usar cajeros automáticos de noche o en lugares apartados y estar vigilantes ante los extraños. Es fundamental perma-
necer alertas y no confiar en desconocidos”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.
