Sábado 26 de noviembre 2011 - 07:40
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Padres criminales

El fotógrafo Gary dice que la cifra de filicidio aumentó en el país.

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Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó por unas sabrosas chuletas de cerdo doraditas con papas sancochadas, salsa criolla con hierbabuena y chicha morada. “María, algo grave está pasando en nuestro país, donde la violencia parece reinar en todo lugar. Los hogares, que deberían ser un refugio ante el avance de la delincuencia sanguinaria, en muchos casos son los espacios más inseguros.

En lo que va del año, ¡34 padres y madres han matado a sus propios hijos! Es decir, tres niños son muertos en promedio cada mes a manos de las personas que los trajeron al mundo y, supuestamente, son quienes más deben amarlos. Esta escalofriante cifra coloca al Perú, por tercer año consecutivo, en el vergonzoso primer lugar de padres homicidas en América Latina. Al caso de la niña Pierina, de solo 9 años, quien fue asesinada por su madre Isabel Tello Chanduví, se sumó esta semana el de la joven Irene Arias y sus dos hijitas de 3 y 4 años, quienes perdieron la vida de la forma más horrenda al ser masacradas a golpes y acuchilladas en su propia casa. Para variar, el principal sospechoso es el esposo de la mujer y padre de las criaturas. Ni las más sangrientas películas de terror pueden igualar tanta brutalidad.

Los filicidas actúan casi siempre en estado de desesperación y angustia, principalmente arrinconados por la pobreza extrema que los agobia, pero otros también lo hacen simplemente para vengarse de su pareja que decidió irse y hacer su vida con otra persona. Ni los más graves problemas, ni la angustia o la peor depresión pueden justificar ningún homicidio, y menos cuando se trata de seres indefensos que son los hijos. Me pregunto qué es de estos ‘padres’ que mataron a sus pequeños y que vuelven a las calles una vez cumplida su pena.

¿Alguien les hace un seguimiento, son controlados por alguna institución del Estado? Porque seguramente tienen otros hijos o los tendrán. Y entonces, quién garantiza que no los matarán. El problema es más complejo si se tiene en cuenta que el año pasado se registraron más de 120 mil denuncias por agresiones físicas y psicológicas dentro de la familia. Esos hogares llenos de violencia son bombas de tiempo que en cualquier momento pueden estallar, produciéndose una nueva muerte”. Qué terrible. Me voy, cuídense.

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