Miércoles 30 de noviembre 2011 - 07:05
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Cuidado con suicidas

El fotógrafo Gary se encuentra preocupado por la ola de suicidios en Lima.

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Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó por unos tallarines verdes con bistec, ensalada y una jarrita de emoliente. “María, cada año cientos de personas, presas de la angustia, la pena y la desesperación, se suicidan en nuestro país. El domingo fue descubierto, en la habitación de un hostal en Villa El Salvador, el cadáver de una joven madre. Había bebido el contenido de tres sobres de un potente raticida mezclado con cerveza. Con un colorete, dejó escrito un mensaje en el espejo: ‘Mamita, perdón, yo solo te traeré problemas. Raulito, hijito, te amo y siempre te amaré... Siempre humillaste a la mujer que siempre te amó’. Al parecer, el hombre que quería la hacía sufrir y no lo pudo soportar más. En la víspera, otra veinteañera también se quitó la vida de forma similar: alquiló un cuarto en un hostal de San Juan de Miraflores y bebió varias copas de vino con 30 pastillas de Diazepam, suficientes hasta para dormir a un caballo. La policía cree que esperaba a alguien que jamás llegó, pues vestía un coqueto baby doll negro. Otra vez, el desamor fue la causa de una trágica decisión. Según el Ministerio de Salud, el año pasado ¡¡2 mil 499 mujeres!! jóvenes y adultas intentaron suicidarse.

Los principales motivos fueron problemas de pareja, familiares, laborales, académicos y los surgidos en la infancia que no fueron solucionados. El suicida
se siente incapaz de superar sus obstáculos y cae en un pozo depresivo que termina con el intento de matarse. Por eso, la familia es importante en la prevención. El suicida siempre da señales que sus seres queridos deben saber reconocer: cambios repentinos de comportamiento, dificultad para pensar claramente o concentrarse, regalan sus cosas, expresan el deseo de irse y hasta de dejar todos sus asuntos
‘en orden’. Los padres deben hablar siempre con sus hijos, sean estos niños, adolescentes o jóvenes, para que averigüen lo que piensan y sienten, conocer sus
problemas, penas y alegrías. No vaya a ser que estén sufriendo una depresión que los empuje a cometer una locura y los padres ni enterados. En el caso de la pareja, la comunicación también debe ser fluida y sincera. Ambos deben saber que quien está a su
lado no les fallará. Los especialistas recomiendan crear espacios de recreación en las familias para fortalecer los vínculos, algo tan importante que en estos tiempos no se valora”. Mi amigo tiene razón. Me voy, cuídense.

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