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Sin proyecto minero 'Conga' ni Ollanta
La violencia que sacudió Cajamarca opacó el evento que se realizó en el Cusco.
El Cusco prometía ser la perfecta “luna de miel”, entre el presidente Ollanta Humala y los poderosos empresarios nacionales. El anuncio del mandatario, el ¡sí o sí! a la realización del proyecto minero “Conga”, había despejado cualquier duda sobre el rumbo en que iba a transitar el gobierno de Gana Perú. “La inversión privada no tendrá freno y, si el gobierno pretende financiar los programas de inclusión social, en buena hora, lo importante es que se siga incentivando la inversión”, esa era la conclusión de los empresarios.
Por eso, pensaban darle otro trato a Humala Tasso. Ya no serían fríos y hasta hoscos con el militar en retiro, como en la CADE anterior, a pocos kilómetros de allí, en Urubamba. “Lo tratamos mal y esta era la mejor oportunidad para hacerle un desagravio”, nos confesó un empresario del rubro textil. Sin embargo, la “luna de miel” se frustró. El violento paro regional en Cajamarca, justamente contra el proyecto “Conga”, hizo que la minera Yanacocha decidiera, a pedido del gobierno, “suspender” dicho proyecto. Ollanta Humala ya no iba a llegar en plan de estrella a la 49 Convención Anual de Ejecutivos CADE 2011. Prefirió no ir. Ya no lo recibirían caras sonrientes, brindis por negocios seguros y futuras utilidades. Lo que había eran caras largas, de preocupación ante un panorama oscuro. Su ausencia le restó la trascendencia que debía tener este evento de empresarios cuyo tema principal fue: Innovación, aceleremos la transformación en el Perú.
FALTARON LOS “PESOS PESADOS”
Para muchos participantes a esta convención, faltaron empresarios de peso y trayectoria conocida, que puedan decirles cómo solucionar los problemas en sus empresas e implementar la innovación para crecer.
A diferencia del año pasado, donde CADE se iluminó con la presencia de Michael Porter, catedrático de la Universidad de Harvard y especialista en el tema de la competitividad (materia central del evento del 2010) este año, muchos empresarios -quienes pagaron 4 mil 500 soles para escuchar a los exponentes- no se sintieron satisfechos con lo recibido.
“Desde mi punto de vista, aquí faltaron personalidades, empresarios conocidos que den cátedra de las dificultades y soluciones”, señaló uno de ellos.
Pero CADE 2011 no solo fue deficiente para los participantes, pues el ciudadano a pie del Cusco, así como los comerciantes también, sufrieron las consecuencias.
Trome habló con algunos cusqueños sobre la realización de este evento y sus respuestas estaban cargadas de indiferencia. “Hubiese sido otra cosa si el presidente Ollanta hubiera venido, pero lamentablemente no llegó y eso bajó los ánimos de todos”, nos dijo Margarita Huamaní mientras tejía una chompa en la Plaza de Armas de la “Ciudad imperial”, a dos cuadras de donde se realizaba el evento ejecutivo.
“El tema es bueno: innovación, pero creo que ha sido mal orientado. Faltó un líder que hable sobre el tema y motive a los ejecutivos”, nos respondió una estudiante de la Universidad Andina del Cusco, donde la segunda noche se dio un cóctel para los asistentes.
SE QUEDARON CON LOS CRESPOS HECHOS
En tanto, los restaurantes, vendedores de artesanías y otros comerciantes que se habían preparado para recibir a los participantes y expositores de CADE se quedaron con los crespos hechos, pues los almuerzos y cenas fueron asumidos por grandes empresas como Backus y Toyota, y se realizaron en el local y no en sitios públicos. En cuanto al comercio, este no tuvo gran acogida entre los invitados al Cusco. A diferencia de otros años, no se vio a muchos empresarios comprando y paseándose por las bellas calles de la ciudad. Todos eran transportados en Minivan, de la Municipalidad del Cusco a sus respectivos hoteles. Quizá los que más aprovecharon estos días fueron algunos hoteles y los taxistas que muy bien hicieron su “Navidad” transportando a los periodistas que llegamos a cubrir el evento.
Entre otra de las novedades que nos dejó el cónclave empresarial fue que la prensa no tuvo acceso a ninguna sala para escuchar las conferencias que daban los expositores. Todo lo monitoreábamos desde los tres televisores LED de 42 pulgas que pusieron los organizadores en la Sala de Prensa.
CADE 2011 se queda con el recuerdo de la participación de grandes personajes, tal como sucedió en anteriores ediciones. Esta vez no fue así.
