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¡El enemigo en casa!
El fotógrafo Gary dice que hay que estar siempre pendiente de los hijos y ser muy desconfiado.
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un aguadito de mariscos con rocoto molido y bastante limón para reparar el cuerpo tras un fin de semana movido. “María, el caso de Martín Timaná La Chira (22), el tío depravado que violó cuatro años a su sobrina, debe preocuparnos a todos. Este sujeto ultrajó a la pequeña desde los ocho hasta los 12 años, aprovechándose de la confianza que le daba su hermana, la madre de la menor, para entrar a la casa.
¡¡El enemigo estaba en el propio hogar!!La niña, quien además fue sometida a un aborto por esta bestia, no pudo soportar más la depresión, la humillación, y se quitó la vida ahorcándose. El violador es culpable de esta muerte. Pero, en esta historia, hay más responsables. La primera pregunta es dónde estaban los padres que no se dieron cuenta de la pesadilla que vivía su pequeña. Ella no era bien cuidada. Para matarse, tuvo que estar hundida en una profunda depresión.
¿Nadie lo notó? O sí se dieron cuenta, pero a nadie le importó. Los papás tenemos una responsabilidad enorme con nuestros hijos. Hay que cuidarlos mucho en casa y fuera de ella, comunicarse con ellos, hacerles saber que los queremos y respetamos.
¿Cuándo podemos sospechar que un menor es abusado? Niños y adolescentes violados muestran cambios evidentes. Los pequeños pueden comenzar a tener miedo inusual a los adultos, a salir a jugar, a la madre o al padre. Comienzan a tener problemas en el colegio y su rendimiento baja, sufren trastornos en su alimentación y el sueño, se vuelven compulsivos, muestran una conducta que no es de su edad (pueden volverse como muy maduros), no se concentran, se muestran agresivos, combinan la violencia y sexualidad en sus dibujos, juegos, lenguaje y trabajos escolares. También pueden autoagredirse y asumir conductas de riesgo. Los adolescentes abusados pueden volverse promiscuos y hasta caer en la prostitución. Podrían aislarse, deprimirse, quejarse de todo, dejar de asearse o, por el contrario, bañarse en exceso.
Sus relaciones con otros adolescentes se vuelven malas y tienden a abusar del alcohol y las drogas, se tornan agresivos, tienen problemas en el colegio y pueden sufrir trastornos en la alimentación. Además, experimentan miedo repentino, no participan en actividades sociales y pueden llegar a intentar suicidarse. Los varones abusados tienen una enorme preocupación con la homosexualidad”. Ay, Dios mío, hay que estar siempre pendiente de los hijos y ser muy desconfiado. Pobre niña. Me voy preocupada. Cuídense.
