Miércoles 07 de diciembre 2011 - 08:40
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¡Escuchen a sus hijos!

El fotógrafo Gary pide a los padres tener más confianza y comunicación con sus pequeños.

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Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un bisté a lo pobre con la carne bien jugosa, rocotito molido y un emoliente al tiempo.

“María, el tema del abuso a menores no deja de preocuparme. Porque se trata de pequeños indefensos, totalmente dependientes, ante adultos manipuladores que tienen la sartén por el mango. Las consecuencias de esos abusos, que van desde insultos y humillaciones, golpizas y violaciones sexuales, son siempre dramáticas.

La más grave es lo ocurrido con la niña Jenifer (12), quien se suicidó al no poder soportar más los ultrajes sexuales de los que fue víctima durante cuatro años por parte de su propio tío, Cristian Timaná Lachira (22). ¡¡El hermano de su mamá!! Trato y no logro imaginar toda la desesperación, el sufrimiento que esa pequeña habrá sentido para llegar a ahorcarse.

Cuánto habrá esperado por el auxilio que nunca llegó. Desde los ocho años decidió callar y padecer ella sola, en silencio, las aberraciones a las que era sometida. Al leer la carta que Jenifer dejó a su madre, se nota que se sentía culpable por lo que pasaba.

‘Perdóname por todo lo que te hice. Nunca fue mi intención lastimarte ni avergonzarte frente a mis profesores, por ser tonta. Estuve embarazada de Cristian, pero tuve que abortar para que no te avergonzaras de mí’, escribió. Es común que los niños ultrajados se sientan responsables por lo que les pasa. Y eso juega a favor de los abusadores.

El tío violador, encerrado en la carceleta tras la confesión de su delito, estuvo a punto de ser violado el domingo por un grupo de delincuentes. Como no se dejó, lo masacraron con un fierro con el que dañaron gravemente su columna vertebral. Si Jenifer no hubiera callado tanto tiempo y contaba a sus padres la desgracia que le tocó vivir, se hubiera ahorrado años de sufrimiento, su atacante hace mucho estaría preso y hoy seguramente ella estaría viva. Pero calló, no le tuvo confianza a sus padres y esa fue su perdición.

Por eso es grande la responsabilidad que tenemos todos los padres. Nunca me cansaré de repetir que a los hijos hay que darles amor, protección y educación. En estos tiempos ‘modernos’, cada vez vemos casos más terribles en los hogares, y creo que es porque muchas familias están desintegradas.

Cada miembro se dispara por su lado. No hay unión, se han perdido el respeto, la solidaridad. Algunas mujeres hasta hablan de embarazarse para tener ellas solas su hijo, sin un padre al lado. Muchos hombres parecen animales y no usan el cerebro, engendran hijos como si fuera un juego y luego los abandonan.

¿Qué clase de ‘padres’ son esos? Creo que cada vez se le da menos valor a la familia. Debemos esforzarnos por integrar más a nuestro hogar, por hacerlo más fuerte y, sobre todo, darle tiempo y escuchar a los niños”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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