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Sendero Luminoso
El fotógrafo Gary cuenta que el atentado de Tarata, en julio de 1992, provocó al menos 40 muertos.
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un lomito al jugo con tiritas de ají amarillo, perejil picado y arroz blanco. “María, la mayoría de veinteañeros no sabe quién es Abimael Guzmán. Lógico, cuando este genocida, líder de Sendero Luminoso, fue capturado en setiembre de 1992, esos muchachos no habían nacido, acababan de hacerlo o eran unos niños muy pequeños. Hoy, cuando se ve acorralado, José Flores Hala, ‘Camarada Artemio’, el cabecilla actual de Sendero, pide una tregua. ¿Y las decenas de civiles, policías y militares que mataron solo en este año? Pero es bueno que los jóvenes sepan todo el daño que hizo Sendero.
Según la Comisión de la Verdad, cerca de ¡¡70 mil peruanos murieron o desaparecieron!! por culpa de este grupo terrorista entre 1980 y el 2000. Creo que la masacre de Lucanamarca, un pueblito en las alturas de Ayacucho, grafica la barbarie que vivimos. Ocurrió el 3 de abril de 1983. A esos monstruos no les tembló la mano para matar a hachazos y machetazos al menos a 69 pobladores. Entre las víctimas de esa carnicería había muchos ancianos, mujeres embarazadas, 18 niños y hasta un bebito de seis meses. Ni sus llantos y ruegos los conmovieron. ¡Todos fueron despedazados acusados de soplones!
Abimael Guzmán luego justificó, orgulloso, ese genocidio en una entrevista en ‘El Diario’, un periódico senderista: ‘Frente a acciones militares reaccionarias… respondimos con una acción devastadora: Lucanamarca. Ni ellos ni nosotros lo hemos olvidado, es seguro, porque obtuvieron una respuesta que no imaginaron posible. Más de 80 fueron aniquilados, esa es la verdad…’. En sus años de demencial accionar, casi nadie se salvó: sacerdotes, pastores evangélicos, alcaldes, gobernadores, líderes sindicales y sociales, periodistas, policías, militares, políticos, vendedores ambulantes, agricultores.
En Lima, el atentado de Tarata, en julio de 1992, provocó al menos 40 muertos. Solo unos meses antes, en febrero, María Elena Moyano había sido abaleada y su cuerpo dinamitado en Villa El Salvador. Los apagones, por las voladuras de torres de alta tensión, eran pan de cada día. El Perú vivía aterrorizado, lo que es preciso recordar para estar vigilantes y que nunca más nos vuelva a pasar”. Qué horribles esos años. Teníamos miedo hasta de salir a la tienda a comprar. Me voy, cuídense.
