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Crímenes pasionales
El fotógrafo Gary dice que la pareja es un compañero, no un objeto que se posee.
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por unos tallarines rojos bien jugosos con pollo, crema de ají y un jugo de papaya. “María, en los últimos días ha ocurrido una ola de muertes y ataques pasionales que, realmente, alarman. Definitivamente, algo grave pasa con muchos peruanos. Una suboficial de la Policía fue a un instituto para buscar a su pareja, en San Juan de Lurigancho, un agente que da seguridad en ese lugar. Pero extrañamente, al día siguiente, su cuerpo sin vida apareció colgado de una chalina en uno de los ambientes de esa institución. Muy extraño.
Como es lógico, la familia no cree que se haya suicidado y exige una investigación que determine si fue un asesinato. Esta agente deja una hija pequeña a la que, cuentan, amaba demasiado como para dejarla sola. En Huancavelica ocurrió otra tragedia, pero más sangrienta. Un suboficial de la Policía mató a balazos a su pareja, una huachana que hacía su servicio de Serums en esa región, al parecer, porque ella le reclamó por una supuesta infidelidad y porque habría embarazado a otra mujer.
El policía enloqueció y la acribilló sin misericordia. Acto seguido, se quitó la vida disparándose con su misma arma. Ante estas tragedias, hasta parece que podría quedar como una anécdota el ataque con un filudo cortapapeles que una charapita cometió contra su pareja. ‘Lo corté porque era tramposo’, dijo la fémina en la comisaría de Santa Anita. El hombre solo resultó con una herida en el pecho, pero pudo morir. La agresora contó que lo encontró en su cuarto con otra chica, quien ya se estaba vistiendo. ‘Le hice la bronca a él porque es el responsable’, dijo orgullosa de su acto.
Pero una agresión así no puede tratarse como una simple broma, como una humorada. El supuesto infiel pudo perder la vida y, en este momento, estaría bajo tierra y ella presa. Las relaciones de pareja son muy delicadas y deben cuidarse bastante. El hombre y la mujer deben quererse y respetarse, pero también ser conscientes que el amor se puede acabar. Pasa siempre. Por eso mismo deben estar preparados para una posible separación, que sin duda será dolorosa -más cuando hay hijos-, pero no tiene por qué ser el fin del mundo. Muchos crímenes pasionales se originan, porque él o la atacante se meten en la cabeza la desgraciada frase: ‘Si no es mío (mía), no será de nadie’. La pareja es un compañero, no un objeto que se posee”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.
