Viernes 16 de diciembre 2011 - 07:40
  • 0
  • 1542

Cuidado con rateros (II)

El fotógrafo Gary recomienda evitar dejar la casa sola, pero sino, encárguela a los vecinos de confianza.

Imagen

El fotógrafo Gary llegó por un picante de carne con arroz blanco, salsa criolla y una chicha morada fresquecita. “María, ayer me quedé corto con las modalidades de asalto y robo más empleadas por los delincuentes, para tomar precauciones y no ser una víctima más en estas fiestas de Navidad y Año Nuevo. Tenga mucho cuidado al tomar un taxi. La mayoría de choferes son personas honradas que trabajan día y noche para llevar el pan a la casa, pero hay delincuentes que se hacen pasar por estos trabajadores para asaltar a sus pasajeros. Por eso evite, en lo posible, abordar uno si usted está solo, principalmente si es mujer.

Y si va a cobrar su sueldo o hacer compras, llame a un chofer de su confianza o conocido. Eso sí, nunca lo haga con niños, pues ahora los delincuentes no respetan nada y atacan y disparan aunque en medio haya pequeños. Tampoco concurra con ancianos. Esté atento en el camino a lo que haga el chofer y las rutas que tome. Si se desvía o nota algo raro, haga que se detenga o espere un semáforo en rojo o cualquier cosa que lo haga parar y bájese del vehículo. Pague la carrera y busque a un policía de inmediato.

No cargue tarjetas de crédito. Hay personas que llevan cinco o seis y, encima, nunca las han utilizado. Imagine lo que pasaría si se las roban o, peor aún, si es víctima de un secuestro al paso. Los delincuentes lo golpearán una y otra vez para que les dé las claves que, tal vez, usted ni recuerde. Por eso, cargue una tarjeta solo si la va a usar. Lleve poco efectivo. Si es víctima de un robo, lo peor que podría hacer es oponer resistencia. Cálmese y entregue lo que le pidan. Lo material se puede recuperar. Mientras más rápido pase todo, mejor. Aunque es triste decirlo, en la calle no se puede confiar en nadie. Hay que estar bien atento. Muchos delincuentes siguen a sus víctimas hasta la puerta de sus casas, que es donde están más confiadas para asaltarlas. Por eso, fíjese que nadie lo haya seguido, pero si ve algo sospechoso, cambie de ruta, vaya por un lugar concurrido y si continúan siguiéndolo, busque a un policía o comisaría más cercano.

Evite dejar la casa sola, pero sino, encárguela a los vecinos de confianza. Por las noches asegúrela lo mejor que pueda, pues muchas bandas se meten a las casas con las familias adentro, manteniéndolas secuestradas durante horas, incluso golpeando a sus miembros para que les digan el lugar dónde tienen dinero y joyas escondidos”. Pucha, qué miedo da con tanta gente mala. Me voy, cuídense.

Más sobre:

columna-smaria