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Metas para el 2012
El fotógrafo Gary dice que respeta a las personas que tienen fe en las cábalas.
El fotógrafo Gary llegó por un adobo de chancho con un rocoto relleno de entrada, un pastel de papa y una limonada heladita. “María, respeto a las personas que tienen fe en las cábalas, baños de florecimiento y talismanes, pero no lo comparto. No creo que si a las 12 de la noche das una vuelta a la manzana con tus maletas te asegurarás un año de viajes. Nunca me puse una trusa amarilla, ni comí 12 uvas. Lo que sí hago es compartir la cena con la familia en medio de buenos deseos y el brindis para que todo sea mejor.
Como decía, no creo en cábalas, pero sí en que es uno mismo quien forja su destino: con planificación, orden y mucho trabajo. En esto no hay misterios ni secretos. Ahora que se va este 2011, algo que todos deberíamos hacer es tomarnos unos momentos a solas para reflexionar por lo que hicimos en los últimos 12 meses.
Un padre, por ejemplo, debe pensar acerca de las cosas buenas que hizo por sus hijos, pero también en lo que no pudo lograr por ellos. ¿Les di el tiempo suficiente? ¿Jugué con ellos cuando me lo pidieron, los escuché cuando necesitaron hablarme? ¿Los abracé y les dije que los amo las veces necesarias? ¿Los castigué con justicia cuando desobedecieron?
A partir de esas interrogantes se pueden plantear algunas metas para el Año Nuevo. Este balance es más importante de lo que se cree. Si las empresas hacen un balance de sus pérdidas y ganancias, ¿cómo no lo vamos a hacer nosotros? Pero un padre es también una persona que trabaja, casi siempre es la pareja de alguien. Entonces, también debería preguntarse: ¿en el trabajo di todo de mí con honestidad o solo hice lo mínimo necesario, por aquella ‘ley del menor esfuerzo’? ¿Quiero ganar más dinero, dar una mejor vida a las personas que amo? ¿Fui un esposo amoroso, actué con lealtad? Incluso, en el caso de los padres, el balance debe ser tanto a nivel personal como de pareja.
En este último deben fijarse metas conjuntas y luchar la familia entera por alcanzarlas. Solo así se podrá progresar. No se trata de vivir día a día, sino de construir el futuro día a día. Esto, por supuesto, servirá de ejemplo a los hijos que desde chicos aprenderán a llevar una vida planificada, ordenada y con metas. Lo otro sería criarlos en la indisciplina. Algo que olvidaba, pero que también es fundamental es el ahorro. Aunque se gane poco, con disciplina se puede ahorrar aunque sea sol a sol. Porque sin ahorro no hay progreso”. Mi amigo tiene razón. Me voy, cuídense.
