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Brutal ataque
El fotógrafo Gary dice la golpiza a Luis Cabeza en Estados Unidos fue por un caso homofóbico.
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó por un arroz con pollo con salsa criolla y un juguito de papaya heladito para limpiar el hígado. “María, sentí indignación al ver la paliza que policías energúmenos de Estados Unidos propinaban a un joven peruano, a la salida de un bar en Miami. El ataque fue claramente homofóbico, pues Luis Cabeza (30) es gay y salió del local con su pareja, otro hombre,
con quien estuvo besándose.
Cuando intentaron reingresar, el personal de seguridad no se los permitió y cuando reclamaron llegó la policía que le aplicó a Luis una descarga con una pistola eléctrica que lo tiró al piso, donde lo golpearon con sus varas muchas veces, pese a que el hermano de la víctima, Miguel, lo grababa todo con su teléfono celular y les pedía que se detengan, pues no es un delincuente. Solo se oía que uno de los policías le advierte: ‘No te metas o vas a pagar las consecuencias’, mientras continuaban golpeando a Luis, quien ya lleva encerrado una semana. Este evidente caso de abuso hubiera quedado sin conocerse si Miguel Cabeza no lo hubiese grabado todo y luego colgado en Internet.
La policía de Norteamérica es famosa porque siempre incurre en el uso excesivo de la fuerza casi exclusivamente contra negros, hispanos o gays. Es muy raro que eso ocurra contra los blancos, salvo que sean peligrosos delincuentes atrapados en flagrante delito. Por eso, digo, lo de Luis Cabeza no solo fue homofobia, sino también racismo y xenofobia, pues sabían que es latino y extranjero. Este es un ejemplo de los abusos que deben soportar muchos compatriotas que trabajan en España, Italia, Japón, Argentina y hasta en Chile. Se calcula que son más de 3 millones de connacionales en el extranjero quienes, solo el año pasado, enviaron remesas a nuestro país por más de 2 mil 600 millones de dólares. Una cifra considerable que dinamiza la economía nacional, por lo que tienen derecho a ser mejor defendidos por nuestras autoridades.
El Gobierno del Perú no debe dejar que el abuso contra Luis Cabeza quede impune, pues lo contrario sería decirle al mundo que los peruanos son gente de tercera a la que se puede patear sin que pase nada”. Mi amigo tiene razón. Me voy, cuídense.