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Matar a un ladrón
Al fotógrafo Gary le parece injusto mandar a la cárcel al joven que se defendió del asalto de un delincuente.
El fotógrafo Gary llegó al restaurante en busca de su espectacular tallarín saltado con carne de lomo, macerada desde el día anterior con vinagre, cebolla china y especias.
“María, el último sábado, Gastón Mansilla Yupanqui (20), un joven estudiante universitario, mató de un balazo a un delincuente apodado ‘Niño Viejo’, que intentaba atacarlo con un cuchillo para arrebatarle su billetera y celular. Este hecho ocurrió ¡¡a las siete de la noche!!, en pleno cruce de las avenidas Nicolás de Piérola (ex Colmena) y Tacna.
No era la primera vez que el estudiante de Educación de la Villarreal era asaltado en esa zona por delincuentes drogados. Por esta razón adquirió un revólver y sacó licencia para portar armas. El muchacho es hijo de un coronel de la Policía retirado, así que estaba familiarizado con las armas.
Pero nunca imaginó que iba a utilizarla para defenderse de un desquiciado delincuente, llamado ‘Niño Viejo’, quien no contento con robarle, se le fue encima blandiendo un cuchillo, Gastón, desesperado y asustado, jaló el gatillo y abatió al hampón. Su compinche huyó, pero fue detenido. Allí se descubrió que ambos tenían antecedentes por asalto y robo.
Los vecinos y las autoridades universitarias certifican que Gastón es un muchacho tranquilo, aplicado y que trabaja y estudia, ni siquiera es de los que gusta pararse en la esquina con ‘los patas’.
Fue un legítimo acto de defensa de su vida. ¿Cómo van a truncar su futuro mandándolo a la cárcel solo porque abatió a un delincuente incorregible que intentó acuchillarlo? No me parece justo. La culpa no la tienen los ciudadanos que se defienden con armas adquiridas legalmente.
La culpa la tienen las malas autoridades que no mandan serenazgo ni patrulleros a la zona del centro de Lima. Wilson es el reino de los travestis achorados y ladrones. Tacna es el paraíso de los ‘cogoteros’ y la avenida Bolivia y Washington, donde funcionan las discotecas de mala muerte, pululan los vendedores
de ‘pasta’ y ‘peperas’, que ejercen la prostitución y el robo.
Caminar por estas calles cuando oscurece es sumamente peligroso. No entiendo el comportamiento del titular del Tercer Juzgado Penal de Lima, quien denunció al universitario por delito contra la vida, el cuerpo y la salud, por lo que ordenó su encarcelamiento.
La razón que esgrimió fue que no hubo proporcionalidad, ya que el asaltante portaba un cuchillo y el joven un revólver. Lo extraño de todo es que la ley en que se basó el juez para meter tras las rejas al universitario está totalmente descartada, pues ahora se da paso a ‘la racionalidad en circunstancias’. Claro, no es lo mismo un cuchillo a un revólver, pero ambos pueden acabar con una vida”. Pucha, qué terrible. Me voy, cuídense.
