Sábado 28 de enero 2012 - 10:00
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'Peperas' asesinas

El fotógrafo Gary sostiene que la delincuencia ha ganado tanto terreno en el país.

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Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un olluquito con carne de cerdo y charqui de alpaca, perejil picado, arroz blanco y una chicha morada. “María, cada vez las calles son más peligrosas. La delincuencia ha ganado tanto terreno que la gente se acuesta rogando no ser asaltada durante la madrugada, mientras duerme, y se despierta rezando para que ningún ratero le dispare o acuchille durante el día para robarle el celular.

Ahora, tomarse una cerveza puede costar la vida, como le ocurrió al mecánico Max Barreto, cuyo cadáver fue arrojado a solo una cuadra de la base policial de la Dinoes, en Ate-Vitarte. Los detectives están casi seguros que fue ‘pepeado’ para robarle, pues unas horas antes lo vieron tomando licor con los dueños de un mototaxi que había arreglado y una mujer.

Al parecer, le pusieron en su bebida una potente dosis de somníferos para dormirlo y poder robarle, pero en cambio acabaron con su vida. La policía aún debe determinar si, efectivamente, fue una ‘pepera’ la que mató a este mecánico, padre de tres hijos de 6, 15 y 21 años.

Lo que sí es seguro es que las ‘peperas’ son peligrosas delincuentes a las que no importa matar para robarles a sus víctimas. Estas mujeres paran en discotecas, peñas, pubs, chichódromos o cualquier otro lugar donde se consuma licor. Casi siempre trabajan con uno o más compinches. Lo primero que hacen es ubicar al ‘punto’, que es el hombre que compra el trago, pues eso demuestra que carga dinero. Generalmente los elegidos son hombres entre 40 y 50 años, aunque la víctima puede ser cualquiera. Luego le hacen ojitos y casi siempre el borracho cae como una mansa paloma.

Cree que aún tiene ‘jale’, que es un ‘donjuán’ y se emociona porque está seguro que ‘campeonará’. La ‘pepera’ se lo lleva a un hotel o a cualquier otro lugar en el que estén solos para ponerle la ‘pepa’ y dormirlo.

Es muy raro que alguna se acueste con su víctima, a la que casi siempre desprecia y por la que siente asco. Es que ellas no se consideran prostitutas. Su negocio es robar. Cientos de hombres han sido ‘pepeados’ por estas criminales y muchos han muerto o quedado en estado vegetal. Los tiempos en los que se podía
conocer a alguien, sea hombre o mujer, y tomarse unas copas tranquilamente ya son cosa del pasado.

Ahora, hacer eso puede significar terminar sin vida en un basurero. Así que esos que se creen mujeriegos están advertidos”. Qué miedo. Me voy, cuídense.

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