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Cabeceros fútbol club
El Búho le dio con palo a seudos dirigentes que solo destruyen nuestro fútbol.
Todos saben que este Búho es un amante de los deportes. Pero con todo el respeto y aprecio que le tengo al atletismo, tenis, natación, vóleibol y ajedrez, fue el fútbol el que me llevó a ser un fanático en mis tiempos infantiles y juveniles.
Desde niño, cuando coleccionaba mis figuritas de “Navarrete” del Mundial 70, me hice hincha de la “U” como pude ser de Alianza o Cristal. Los tres en esos años eran equipazos. Chale, Chumpitaz, Nicolás Fuentes cremas; Mifflin, Gallardo, “Chito” De La Torre de Cristal; Cubillas, “Perico” León, Baylón en Alianza. Boys de Muñante, “Cachetada” Solís, “Cachito” y “Muerto” Gonzales. Y todavía Sotil de Municipal. Había tripletes y el estadio estaba repleto.
En norte el famoso combinado “rayaba” (frejoles, seco y cau cau con arrocito blanco), ir al estadio con mi tío Enrique Marca era una experiencia inolvidable. Los entrenadores eran de lujo. Didí, Scarone, Hohberg, Bártoli, Roque Gastón Máspoli. Muchos de ellos jugadores de históricos mundiales.
Los dirigentes eran unos caballeros. Muchos de ellos ponían sus fortunas por amor a la camiseta. Como los Bentín de Cristal o Luis Banchero de Defensor. Tiempo después, Nicolini puso la suya para sacar varias veces a la “U” campeón. La Confederación Sudamericana la presidió por lustros el gran Teófilo “Lito” Salinas, peruano.
Sufro por los niños y jóvenes. No solo no han visto a Perú jugar un Mundial, sino que están asistiendo a la destrucción total de nuestro fútbol. Algo se pudre para que equipos anuncien que no solo se retiran del torneo sino que “liquidarán” la institución.
¿Qué clase de dirigentes pueden actuar de esa manera? ¿Quién permitió que tales individuos lleguen al balompié profesional? o ¿se pretende “liquidar” el club para tapar una futura investigación congresal sobre malos manejos en una universidad o varias universidades? Algo se pudre si llegan a los clubes más populares gente que solo va a llenarse sus bolsillos a costa de perjudicar a la institución.
Inclusive se le abre las puertas a aventureros que ni siquiera son hinchas de esos clubes, sino se dedican a negociar contratos, fichajes y, claro, cobran, ellos puntualmente, su comisión. No es casual que el presidente de uno de estos equipos, que le debe ocho meses de sueldo a sus jugadores y trabajadores, le pagó íntegramente la prima y el primer sueldo a sus flamantes contrataciones extranjeras. ¿No era que no había plata? ¿O al pagar cobra él también su tajada de la prima y el sueldo de sus contrataciones?
Hay una alianza siniestra entre dirigentes hampones, “representantes” sin escrúpulos y jugadores desesperados por chamba, capaces de aceptar un hecho delictivo. Pero todo esto se genera porque hay una manzana podrida en lo más alto del organigrama. El que apoya que los clubes deban al fisco, a la Agremiación y a sus jugadores hasta por 24 meses. O sea, legaliza el “cabezazo”. Y lo peor es que se dicen abogados, lo serán, pero del diablo.
Mientras los jugadores están en huelga, la cabeza se va a Zúrich en primera clase, a un hotel cinco estrellas a “sobonear” a Joseph Blatter y de paso hacer de acusete. Ni un cobarde ni un corrupto podía ingresar a “la tropa de élite”, comando implacable de la policía de Río, que luchaba contra los narcos de las favelas. Ni un cobarde acusete ni un corrupto puede ser dirigente de nada. El fútbol es un deporte: mente sana en cuerpo sano.
Todo lo contrario a las prácticas de algunos dirigentes culpables de la crisis: cabezazo, “coimisión”, arreglo, “cutra”. Se impone una revolución a la francesa para instaurar una guillotina en varias sedes de clubes y en la Videna. Hay cabezas que deberán rodar para jolgorio de quienes aman verdaderamente al fútbol. Apago el televisor.
