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Malos padres
El fotógrafo Gary y la Seño María analizan la ola creciente de delincuencia y crímenes en nuestro país.
El fotógrafo Gary llegó por un seco de carnero adobado con chicha de jora, yucas tiernas, arrocito blanco y una chicha de maíz morado, hervida con membrillo, cáscara de piña y manzana picadita. “María, frenar la delincuencia debe ser un asunto de Estado para el próximo gobierno, pues el actual no le dio mucha importancia. Es más, creo que ganará muchísimos votos el candidato que convierta en su bandera la guerra a fondo contra el crimen. Los robos, asaltos y asesinatos se han multiplicado y, si bien las autoridades deben hacer frente a esta lacra, es bueno identificar a una parte del origen del problema. ¿Por qué hay tantos sanguinarios pandilleros, por qué tantos asesinos que no llegan ni a la mayoría de edad? Creo que los padres tenemos enorme responsabilidad en esta historia. ¿Cómo un papá que llega borracho a casa y golpea a la esposa y los hijos quiere que estos le salgan buenas personas? Como mínimo, esos muchachos se convertirán en otros borrachos que, a su vez, le pegarán a su mujer e hijos. Cuando no, en ladrones o algo peor. Y así el círculo vicioso se repetirá una y otra vez. O de dónde creemos que salen esos muchachitos que ni saben limpiarse los mocos de la nariz, pero asaltan a mano armada y matan gente sin piedad. Provienen de familias donde el padre es otro ladrón o un alcohólico golpeador, drogadicto o, simplemente, no existe porque al sujeto le interesó estar con la madre solo por sexo y la abandonó cuando salió embarazada.
Te comento todo esto porque la medianoche del sábado, cuando salía del trabajo, vi una escena que me indignó. Parada en la puerta de un bar del Centro de Lima, con su pequeño hijo cargado en brazos, estaba una humilde mujer que era gritada por un tipo ebrio. La típica escena de la esposa que va a buscar a la cantina al marido borracho para que no se gaste en trago los pocos soles que ganó en la semana y que deben servir para subsistir apenas unos días. Esos tipos gastan en cerveza y todavía le dan propina a la mesera piernona, pero sus hijos no tienen plumones ni crayolas para hacer sus tareas. El tipo, un valiente de aquellos, le hacía ver que él era el hombre de la casa, el que puede emborracharse cuando le da la gana, insultándola en la calle, sin importarle que su pequeño lloraba de miedo y frío. ¿Esos son los padres que harán de sus hijos hombres de honor, responsables y respetuosos de la familia? Tipos como esos, los golpeadores, o los que abandonan a sus hijos, deberían ser condenados a prisión. Creo que es fundamental que los padres mejoremos nuestro comportamiento y asumamos el rol para hacer que nuestros pequeños se conviertan en hombres de bien. Todo debe partir de un profundo respeto a la madre. No se trata de dar dinero, sino amor, educación basada en el buen ejemplo y valores para que ese niño se convierta en una persona de bien”. Gary tiene mucha razón. Me voy, cuídense.