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No te pases, Gisela
El Búho sigue a la “Señito” desde sus inicios en “Aló Gisela”.
Este Búho sigue a Gisela Valcárcel desde sus inicios como conductora de TV en aquel recordado “Aló, Gisela”, donde gracias a la visión de “Papaúpa” dejó las plumas y lentejuelas para colocarse frente a un set al mediodía y convertirse en la “Reina de las señitos”. Allí ventilaba su vida privada ante cámaras, como su romance con el joven modelo chalaco Carlos Vidal, culebrón que duró siete años al aire con la rubia. Luego su publicitado matrimonio con Roberto Martínez, boda y fiesta que rompieron el rating. La rubia, hasta para terminar su matrimonio, utilizó a los medios, a los que confesó que Roberto la engañó con la joven modelo Viviana Rivasplata. El resto ya es historia conocida. Su Waterloo, el fracaso que amenazó con desaparecerla de la tele se llamó “Siempre Gisela” (2005) en Frecuencia Latina. La cancelaron por exhibir un humillante rating de 6 puntos!, como la bautizó Magaly. Cuando la creían un “cadáver televisivo”, le volvió a sonreír el rating y el éxito en Panamericana con “Bailando por un sueño” (2008), luego el “Show de los sueños” y ahora “El gran show” en América TV. Pero en este último programa, astutamente rompió con Televisa y patentó su propio reality. En realidad, se guiaba por las pautas de los espacios que triunfaron en todo el mundo, pero ella invitó a Roberto Martínez, su ex esposo, con quien no se veía desde la separación. Roberto llegaba de la ruptura de una relación de cinco años con la modelo Melissa Loza y las malas lenguas hablaban que lo “adornaron” como a “Melcochita”.
Desde el saque, Gisela se olvidó de los otros “héroes y soñadores” para protagonizar un almibarado amago de “remember” con el ex futbolista. Desvirtuó por completo el formato del show, arrochando a los otros héroes y lo peor, los terribles dramas personales de los “soñadores” pasaron a ser la última rueda del coche. Todo para levantar a un pésimo bailarín como el ex capitán de la “U”. Amparándose en una interpretación ambigua del reglamento, la “rubia” pretende eternizar a “mi pie izquierdo” Martínez a costa de dejar como tontos útiles a los distinguidos miembros del jurado, como la antaño implacable Morella Petrozzi, quien queda muy mal parada al ver, semana a semana, cómo “los votos del público” mandan a la basura el veredicto de un jurado serio y equilibrado. La exposición mediática de Roberto se comprende, pues está en campaña electoral, pero, ¿la de Gisela? Tantos años cuidando una reputación para que al final terminen protestando no solo los familiares de los “soñadores”, sino los de los “héroes”, como los de Vanessa Jerí, quienes ya comenzaron a desenmascarar este show tramposo. Parece que aquí no importan los “sueños” ni los “héroes”, sino el negocio de dos viejos ex amantes. Apago el televisor.
