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¡Qué injusticia!
El fotógrafo Gary comenta sobre la mamita que fue quemada por su conviviente.
El fotógrafo Gary llegó por un suculento menestrón con carne de res, cerdo, choclos, papas y fideos canuto. “María, la justicia en nuestro país está patas arriba. Cuántos casos de gente inocente conocemos que está presa semanas y hasta meses, y los jueces no los liberan aduciendo que “tienen mucho trabajo”. Qué diferencia con el trato dado al sujeto que desfiguró a su mujer arrojándole una olla de agua hirviendo en la cara.
El tipo, que jamás negó su responsabilidad en ese terrible ataque, fue detenido por la policía en una batida, pero pocas horas después lo soltaron por orden de un juez. ¿Por qué para tipos de esa calaña -quien además estuvo preso dos veces por robo agravado y tráfico ilícito de drogas- la justicia funciona como un relojito, pero no para los inocentes?
A veces, creo, en el Perú estamos mal de la cabeza. Esta es solo una muestra de nuestra idiosincrasia. Cuando una mujer va a denunciar que fue violada, el policía que la atiende, por lo general, la trata mal y prácticamente la culpa de todo. “Tú lo habrás provocado, pues”, dicen algunos. Por actitudes machistas e ignorantes como esta es que existen las Comisarías de la Mujer, para atender los casos de violencia familiar y sexual contra mujeres, niños, ancianos y discapacitados.
En el caso del individuo que le echó agua hirviendo a su mujer, la Policía cumplió su trabajo, pero no el sistema judicial. Cuando fue liberado, tuvo la desfachatez de decir que como “el caballero que soy”, cumplirá con pagar los gastos de curación de su víctima. Sinceramente, pienso que hablamos de un desquiciado, como lo califica su propia madre.
Este hecho deja claro que nuestra legislación tiene grandes vacíos que permiten injusticias de este tipo. Si el culpable de haber provocado gravísimas lesiones a una persona es capturado, no se le puede dejar libre. Así no haya sido detenido en flagrancia, es decir, cometiendo el delito. Dejar libre al culpable por tecnicismos genera más violencia y poca fe en nuestra justicia.
Los casos de violencia deben ser castigados con toda severidad. Incluyo los innumerables abusos contra menores. ¿Cómo puede haber gente que castiga a sus hijos quemándoles las manos o azotándolos con alambres de acero o de púas? El problema también pasa por la ignorancia. No puede ser que estos padres crueles crean que esas torturas harán de sus hijos personas de bien. Solo están creando resentidos, insensibles y violentos, que provocarán los mismos sufrimientos a sus hijos y esposa. Es hora de parar estas bestialidades”. Qué terrible, me voy triste. Cuídense.
