Lunes 09 de agosto 2010 - 06:00
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El Gas puede estallar

El fotógrafo Gary analiza la lamentable situación que viven los pobladores de La Convención.

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El fotógrafo Gary llegó por un nutritivo caldo de gallina con presa grande, fideos al dente, huevos sancochados y cebollita china picada con rocoto y limón. “María, es ofensivo lo que viven nuestros hermanos del Cusco. Miles de ellos sumidos en la más absoluta pobreza. Mujeres, hombres, niños y ancianos que subsisten en medio del atraso como hace 50 ó 100 años. Justo cuando el gobierno pregona a los cuatro vientos que “el Perú avanza” y goza de una etapa de enorme desarrollo.

Esas afirmaciones parecen una burla, cuando nuestros hermanos del sur solo pueden calzar ojotas en medio del frío que sigue matando gente. Cuando viven sin servicios de agua potable y desagüe. Cuando cocinan con leña en precarias condiciones y siguen llenándose los pulmones con hollín. Y si alguien en la ciudad quiere comprar un balón de gas, que en Lima cuesta unos 30 soles, en Cusco deberá pagar más de 50 soles (ahora aseguran que costará como en Lima).

Ahí, precisamente en el lugar donde existe uno de los más grandes yacimientos de gas en el mundo. Esa incongruencia me parece terrible. Dirán que el gas de Camisea es natural y el de los balones para cocina es gas licuado de petróleo. Dos combustibles totalmente distintos. Pero no deja de ser un insulto a los peruanos que nuestro gas natural se exporte a precios irrisorios y el que nos venden a nosotros sea uno de los más costosos.

¿No era que las autoridades estaban para defender los intereses del pueblo? Por eso, los cusqueños iniciaron un paro hace varios días. En contra de la exportación del gas de Camisea que hará ricos a algunos, pero a ellos no los beneficia en nada. En medio de todo, la actuación del premier Velásquez Quesquén me parece deplorable. Llama terroristas a los que protestan hartos de vivir en la miseria.

Por favor, señor Velásquez, en lugar de hacer el lamentable papel de defensor de Keiko y Castañeda Lossio, pidiendo que no los investiguen, debe dedicarse a trabajar. Muestre más humildad y menos soberbia. Porque las protestas del Cusco estaban anunciadas hace tiempo y no se hizo nada para evitarlas. Y cuando finalmente estallaron, no se perdió tiempo para culpar a los demás.

Los pobladores de La Convención, después de varios días de paro, han decidido suspender su medida de fuerza para dialogar con el premier, quien había puesto esa condición. Ojalá se llegue a un acuerdo para que la paz vuelva a esa zona que amenazaba convertirse en otro “Baguazo””. Pucha, qué terrible. Me voy, cuídense.

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