Miércoles 11 de agosto 2010 - 06:16
  • 0
  • 1490

Escuadrones de la muerte (II)

El fotógrafo Gary está asombrado con las estadísticas: al día se cometen 442 delitos en el Perú.

Imagen

El fotógrafo Gary llegó al restaurante por un espectacular lomo a lo pobre y su manzanilla calientita. “María, ayer el capitán Chacón me contó de los temibles “Escuadrones de la Muerte” en Brasil, aquellos comandos de aniquilamiento integrados por policías o militares, que escudándose en la clandestinidad y basándose en que lo que están haciendo es un “bien” a la sociedad, hacen justicia por sus propias manos.

Ellos tienen un servicio de inteligencia y, cuando estos señalan a algún sujeto como un delincuente sin remedio, lo capturan, lo torturan y al final terminan ajusticiándolo. El castigo es más que obvio: lo asesinan a sangre fría. Pero hoy me gustaría ir un poco más allá, pues en las calles escucho un clamor pidiendo que estos grupos actúen y acaben con los asesinos, quienes no dudan en jalar del gatillo y matar sin misericordia a cualquiera que se interponga en sus oscuros propósitos, así sea una indefensa criatura.

La gente ya no confía en la policía y no porque crean que sus integrantes no están capacitados, sino que muchas veces se encuentran atados de manos para actuar. Y a esto se suma que cuando los malhechores son puestos tras las rejas, al poco tiempo salen en libertad, gracias a leguleyadas de sus abogados.

Que quede claro, todo lo que se hace bajo las sombras termina mal, ya que muchas veces existen víctimas inocentes. Por ejemplo, en Brasil se reveló que cientos de niños de la calle morirán antes de los 18 años a manos de estos comandos. Eso no es todo, pues los menores no solo son ejecutados, sino también mutilados.

Ahora, para nadie es un secreto que la inseguridad ciudadana en el Perú cada día es mayor. Imagínate que estadísticas señalan que en el Perú se cometen 442 delitos por día, de los cuales ocho son homicidios y 168 son robos. Realmente preocupante.

Escucho que una vez más plantean la pena de muerte y eliminar los beneficios penitenciarios para criminales que ocasionen tragedias irreparables, como la de la pequeña de tres años Romina Cornejo, que quedó cuadripléjica al ser baleada por unos “marcas” que querían robarles seis mil dólares a sus abuelos. Este tema debe ser analizado a conciencia.

No olvidemos que nuestra legislación contempla la cadena perpetua para este tipo de delitos, lo cierto es que ya llegó la hora de actuar con firmeza”. Pucha, pobre niñita. Ruego a Dios se recupere. Me voy, cuídense.

Más sobre:

columna-smaria