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Asaltos en restaurantes
El Fotógrafo Gary afirma que el enemigo hoy no es el terrorismo, sino la delincuencia.
El fotógrafo Gary llegó por su sancochado de los lunes, para combatir el frío. “María, debe ser bien feo que unos pistoleros te asalten cuando estás saboreando una rica comida en algún restaurante. Es lo que vivieron unas cuarenta personas el último fin de semana en el conocido restaurante uruguayo “El parrillón”, en Miraflores.
Parejas de novios y esposos, familias enteras y amigos vivieron los momentos más horribles de sus vidas cuando, poco antes de la medianoche, mientras saboreaban sus espectaculares parrillas al estilo charrúa, un grupo de sujetos armados con revólveres y pistolas, y gritando toda clase de lisuras, les quitaron dinero, celulares, joyas, tarjetas de crédito y abrigos.
Demostrando un desprecio total por la justicia, actuaron con los rostros descubiertos. Al parecer, desconocían que estaban siendo grabados por la cámara de vigilancia del local, cuyo video con sus imágenes ya debe estar en poder de la policía.
Este asalto a mano armada, que pudo acabar en tragedia, me recuerda al sucedido a fines de junio en Los Olivos. Esa vez, unos seis sujetos ingresaron armados a la pollería-restaurante “El gran sabor” y, con total desparpajo, sacaron cerca de cuatro mil soles de la caja, mientras otros quitaban a los comensales sus pertenencias de valor.
A uno hasta le sacaron los zapatos para buscar algún dinero escondido. Esa vez, la cámara del local los grabó y todo el mundo vio por televisión la forma en que actúan esos criminales. Con total sangre fría y de forma planificada, con un líder que dirige el atraco y ordena la retirada. Se dijo que eran parte de una banda del Callao que había sido desarticulada, responsable de haber asaltado a dos restaurantes de comida rápida y a otros cuatro del Cono Norte.
Además, fueron sindicados como los asesinos de un sereno el año pasado. Que algún restaurante tenga seguridad privada no le garantiza que se librará de estos malhechores, pues los locales asaltados contaban con vigilantes.
Definitivamente, el Perú afronta una guerra interna que parece muy lejos de ganarla en el corto plazo. El enemigo hoy no es el terrorismo, sino la delincuencia común, que también mata, aterroriza, provoca atraso y más pobreza. Y lo peor, en momentos en que los peruanos salimos a la calle a desayunar, almorzar o cenar, dando ingresos a restaurantes y sus trabajadores y cocineros, se les ocurre asaltarlo para que ya nadie salga a comer en la calle.
Todo eso ante la indiferencia de nuestras autoridades judiciales que siempre liberan criminales para que sigan matando”. Qué lástima. Me voy. Cuídense.
