Sábado 21 de agosto 2010 - 07:20
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Violencia en Trujillo

El fotógrafo Gary comenta sobre la vilencia desatada en el interior del país.

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El fotógrafo Gary llegó por una chita frita con yuquitas, arroz blanco, ensalada de cebolla y tomate con rocotito molido. “María, el Perú nunca vivió una etapa tan violenta por culpa de la delincuencia común. Todos los días, los peruanos son asaltados, secuestrados, baleados y cortados por sanguinarias bandas que se ríen de la justicia. Si en Lima la situación es terrible, en el norte del país no lo es menos. Las carreteras de acceso a Trujillo, por ejemplo, son prácticamente territorio liberado, pues asaltantes fuertemente armados atracan a los vehículos que entran y salen de la ciudad.

Hace solo unas horas fue muerto a balazos un joven ex cadete del Ejército, quien se ganaba la vida como mototaxista. En medio de esta ola delictiva, el gobierno decidió remover de sus puestos a los jefes policiales de La Libertad, Piura y Áncash. La medida ha causado malestar en no pocas personas. En Trujillo, las juntas vecinales se movilizaron hasta la Defensoría del Pueblo para reclamar por el relevo del general Eduardo Arteta. Esta situación me recordó lo sucedido hace unos meses, en esa misma ciudad, con el hoy coronel Elidio Espinoza, cuando fue transferido a otra localidad.

Este oficial, prácticamente elevado por la población a la categoría de héroe, fue denunciado como responsable de liderar “un escuadrón de la muerte” que habría ejecutado a más de 50 delincuentes de manera extrajudicial. Mientras el Ministerio Público investiga a Espinoza, la población no se cansa de alabarlo. “Con 10 policías más como él, acabamos con la delincuencia en el Perú” o “usted sí es un señor policía, mis respetos”, son solo dos de los cientos de mensajes de apoyo a este efectivo que se encuentran en Internet.

Ahora, Espinoza está en Áncash donde, pese a haber sido destinado a labores administrativas, sale al frente de su gente para hacer operativos en las zonas más bravas. La violencia delincuencial se ha convertido hoy en el tema principal. Y la pequeña Romina, parapléjica por las balas de unos malditos “marcas”, es el símbolo de esta lucha.

Si no queremos más escuadrones de la muerte, entonces las autoridades deben hacer su trabajo: Los gobiernos central y regional a construir más cárceles; el Legislativo, a dar leyes severas y justas; el Poder Judicial, a impartir justicia rápidamente sin regalar perdones; la Policía, a seguir atrapando ladrones; y la ciudadanía, a tomar conciencia que su acción es importante en esta lucha. Además, el gobierno debe mejorar el equipamiento y los sueldos de la Policía”. Me voy, cuídense.

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