Domingo 22 de agosto 2010 - 07:31
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El decálogo del casado II

Pancholón da catedra de cómo ser un buen marido al Chato Matta.

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Mi amigo taxista, el Chato Matta, llegó al restaurante por sus fetuccini al pesto con su churrasco a la inglesa encima. “María, recibí la llamada de mi hermano Pancholón. “Chatito, estoy en una encerrona con unos cachorros que quieren que les siga dando cátedra sobre el “Decálogo de los casados”. Se van a casar pronto y no quieren que su matrimonio termine naufragando, porque la ñori se enteró de tutas sus andanzas. Tú sabes que soy la voz de la experiencia.

Me separé porque no tuve a alguien que me dijera lo que hoy aconsejo a mis “hijos”. Llegaba a mi casa después de dos días y las canallas timbraban a mi mujer para decirle que las alocaba con mi “salto del chanchito”. Y lo peor, algunos Judas que se hacían llamar “mis amigos” le iban con el chisme de todas mis trampas a mi cuñado, que al toque se lo contaba a mi señora.

En el dolor de perder a mi familia por mi mala cabeza, saqué a la luz los tips que publicaré en mi nuevo libro: “El decálogo de los casados”. Se lo he dedicado al Chino del Callao que está próximo a casarse con una chica de su casa. Pese a que se volvió soplete, largador y pisadazo, lo considero mi hijo. Debe aprenderse muy bien este decálogo y seguirlo al pie de la letra, como si fueran los Mandamientos de Moisés.

No corre la doble vida. Siempre andarás con sobresaltos. Caminarás preocupado y a los 40 años parecerá que tienes 60. Las “canitas al aire” solo sirven para distraerse un rato, jamás para pensar en sacar la cola de la patrona.

La calidad se demuestra en casita. Allí debes ser cariñoso, comprensivo, hogareño y, de vez en cuando, roncar para que no crean que eres gil. En la calle todo es vacilón, nada en serio. Solo sígueles la corriente, tampoco seas patán porque puedes perder feo.

Mucho cuidado con ese tango. Que te quitan plata para ponerse una inyección “Soluna” para que no salgan embarazadas. Tú mismo llévalas a la farmacia. Mira que la hinquen y pase todo el líquido. Y las “pastillas del día siguiente”, dáselas con un vasito de agua y métesela en su boquita.

No peques de sano y te trabajen a la pena. Si aceptas algo, después van a querer que le pagues el celular, luego el Internet y de allí el depa y los víveres. Entiende, no te hagas de responsabilidades que después no vas a tener ni para la combi.

Sé podrido al mango. Que no te pase lo de “Melcochita”. Pregunta cuándo le toca su período y saca cuentas, que no te sorprendan. Muchos han firmado hijos ajenos.

La próxima semana continuaré”. Ese señor Pancholón es un sinvergüenza. Me voy, cuidense

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