Miércoles 25 de agosto 2010 - 06:00
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Milagro bajo tierra

El fotógrafo Gary compara el caso de los mineros en Chile con la situación de los de Perú.

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Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante en busca de su espectacular tallarín saltado criollo, con carne de lomo, cebolla, tomate y una taza de manzanilla bien caliente. “María, lo ocurrido en la mina “San José” de Chile es un verdadero milagro.

Habían pasado 17 días desde que toneladas de tierra y rocas sepultaron a 33 obreros, quienes estaban a 700 metros de profundidad. Ya casi nadie tenía esperanzas de hallarlos con vida, salvo algunos familiares de los mineros que hasta criticaron al gobierno de Sebastián Piñera por no apurar el rescate. El suelo empezó a ser taladrado y solo se esperaba encontrar cadáveres. Pero vaya sorpresa, por el profundo hueco dieron señales de vida.

El propio Piñera ingresó a la boca de la mina y recibió un mensaje escrito en un papel arrugado: “Estamos bien, en el refugio los 33”. El presidente gritó de emoción y, enseñando la nota, dijo: “Ha salido esto hoy día de las entrañas de la montaña”. Este hecho me hizo recordar el caso del avión uruguayo que regresaba a casa a un equipo de rugby y se estrelló en los Andes, en 1972. De los 45 pasajeros, 16 sobrevivieron en la Cordillera, derritiendo el hielo para tomar agua y comiendo hasta carroña.

Tras el hallazgo de los mineros con vida en Chile, el drama persiste, pues se tendrá que abrir una brecha de 700 metros, con el peligro de que ocurra otro derrumbe que sí podría ser fatal, para sacarlos sanos y salvos. Por el pequeño hueco ya se les está enviando comida, agua y medicinas. Se ha solicitado la ayuda de la NASA y lo más probable es que los saquen uno por uno. Dicen que el rescate durará cuatro meses y se tiene la esperanza de que los obreros pasen la Navidad con sus familias.

Aquí, en el país, también han ocurrido accidentes de ese tipo. En marzo de este año, 12 obreros perdieron la vida en un campamento minero de la zona de Mukumayo, en Puno. Esa mina pertenecía a un congresista, quien ha negado responsabilidad.

Sin embargo, el factor común en estos accidentes es la informalidad que campea en esta actividad y que hace que los obreros sean explotados, trabajen en condiciones infrahumanas y, a veces, mueran sepultados en los socavones”. Voy a rezar para que pronto rescaten con vida a los mineros chilenos y que pasen la Navidad con sus esposas e hijos. Me voy, cuídense.

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