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Habrían matado al curita por plata
El acusado del crimen es un joven violento y temperamental, según sus vecinos de Cañete.
Carlos Navarro trabajó cerca de un año para el padre Linán Ruiz, como empleado doméstico del convento, pero fue retirado y en su reemplazo entró Albany Águila. Habría tenido cierto rencor contra este último, pero para la policía el verdadero móvil sería el robo de los 15 mil soles guardados en dos cajas de seguridad.
Otro hecho incriminatorio sería el robo de los celulares de las víctimas, cuyas llamadas habrían sido rastreadas cuando estuvieron en poder del homicida.
Sobre el presunto asesino, se supo que en Imperial y San Vicente de Cañete lo conocían como un joven muy temperamental y violento. El día que se descubrió el crimen habría estado en una fiesta con su pareja embarazada.