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Pastillazos de 'El Búho'
Nuestro columnista analiza los últimos acontecimientos en la campaña electoral.
Como se los adelanté, esta campaña ya se está volviendo siniestra. Este Búho tiene necesariamente que sacar su espada del augurio de “Los thundercats” para ver más allá de lo evidente.
LA SIRENITA DEL “MUDO”: La llegada al Perú del asesor venezolano Juan José Rendón para dirigir la campaña de Luis Castañeda, reforzó la certidumbre de que la presente carrera electoral se verá enlodada por el juego sucio. No por nada el llanero es calificado como “El rey de la propaganda negra”. A decir de muchos de sus rivales en otros países, arma farsas y suelta rumores siniestros contra los candidatos a vencer hasta dinamitarlos.
La denuncia de los padres de la “niña sirenita”, quienes señalaron que Castañeda explotó a la menor para realzar su imagen pública a costa incluso de su salud es, por lo menos, muy extraña.
De inmediato saltó Walter Menchola, uno de los escuderos del “Mudo”, para asegurar tajante: “Toledo está detrás de todo esto… No nos queda la menor duda”. Y para reforzar sus acusaciones, añadió que Miguel del Castillo, hijo del parlamentario aprista Jorge del Castillo, visitaba a los padres de la pequeña, supuestamente para que ataquen al ex alcalde.
¿Esa es la prueba de que Toledo está detrás de todo? Ahí se estrella la lógica de Menchola. Porque es muy sabido que en el Apra no pueden ver al Cholo. Además, todos sabemos que el engreído de Alan es Castañeda. Ante estos hechos, me permito recordar que Rendón admitió, luego de reunirse con Marco Parra, jefe de campaña del partido de Castañeda -para armar su estrategia y definir sus honorarios que, dicho sea de paso, se dice que son de un millón de dólares-, que el rival a tumbarse era Toledo.
¿No será lo de la “niña sirenita” una operación para presentar al ex alcalde de Lima como una “inocente víctima” de sus “sucios opositores”?
“HUGORILA” CON METRALLETA: A los venezolanos que creen en la justicia, la libertad y la democracia, se les debe estar cayendo la cara de vergüenza por los papelones que protagoniza el matón que funge de presidente que los gobierna.
La última payasada de Hugo Chávez fue, en un acto televisado desde el palacio presidencial, hablar por teléfono con el presidente del Banco Provincial y amenazarlo públicamente con expropiar esa entidad financiera si no hacía lo que le ordenaba.
Imagino que ante esa advertencia, miles de asustados ahorristas e inversionistas habrán intentado sacar su dinero antes de perderlo. Es decir, sus bravuconadas bien pueden provocar una corrida financiera. Ese no es el trabajo de un presidente serio.
Por eso, no puedo evitar volver la mirada a nuestro país y fijarme en Ollanta Humala, el ahijado de Chávez. No quiero ni imaginarme actuaciones de ese tipo desde Palacio de Gobierno, justo cuando la economía del país está bien encaminada.
Claro que es imprescindible hacer muchas mejoras, sobre todo pensando en los más pobres, pero lo último que necesitamos es un gobierno autoritario que no respete las libertades ni el estado de derecho. En estas elecciones, el candidato Ollanta ha tratado de desmarcarse de Chávez y presentarse como un demócrata, pero la verdad es que no le creo. Apago el televisor.
