Jueves 03 de febrero 2011 - 06:15
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Asesinos en el Callao

El fotógrafo Gary asegura que el Primer Puerto se está convirtiendo en una pequeña Tijuana.

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El fotógrafo Gary llegó por un saltado de pescado con papas fritas, cebollas crocantes, tomate, ají verde cortado en tiras y perejil picadito.

“María, los asesinos están conviertiendo al Callao en una pequeña Tijuana. Casi todos los días asesinan personas, la mayoría en sangrientos ajustes de cuentas.

Las guerras de bandas tienen incontables víctimas. Igual que los sicarios, asaltantes y cualquier pandillero, pues todos tienen armas de fuego.

¡Qué diferencia a lo que se vivía hace unos años! La gente iba al primer puerto especialmente a comer esos deliciosos panes con pejerrey del restaurante de Mateo. Una delicia acompañada siempre de cervecitas bien heladas. No digo que no había delincuencia. La había, pero nada comparado con lo que se vive hoy.

Ahora, para ir al Callao, hay que pensarlo dos veces. Corres el riesgo de cruzarte con cualquier pistolero o esos “mataporgusto” menores de edad que abundan y que cargan tremendos pistolones. Estos son los más peligrosos, porque no necesitan motivos para disparar. Muchas veces lo hacen solo para demostrar a sus amigos que son “rankeados.

“Si tienes un frío, tus causas te miran con respeto. Saben que no eres ningún huevón, pe causa”, me dijo un chalaco de 15 años que agarraba un revólver como un juguete, hace solo unos meses cuando fuimos a cubrir el asesinato de un sujeto por cupos de construcción civil.

La brutalidad del crimen de “Apuradito”, ocurrido esta semana, nos muestra cuán peligroso es el Callao. ¡¡Recibió 18 balazos!! Está claro que no solo querían acabar con su vida, en su muerte había odio y venganza.

Por la saña con que lo atacaron, la policía sospecha que su homicidio se debió a un “ajuste de cuentas”. Lo agarraron cuando se durmió estando ebrio, tras haber tomado por la muerte (por un derrame) de su hermano mayor conocido como “Apurado”.

A “Apuradito” sus verdugos lo esperaron durante horas, hasta que cayó rendido de cansancio en la sala de la casa de una vecina. Ni él ni los dos amigos con quienes tomaba sospechaban nada, porque tenían abierta la puerta de la calle, que fue por donde los asesinos ingresaron a las 3 de la madrugada y también mataron a uno de sus acompañantes.

En el primer puerto, hace unos años se cometió el gravísimo error y desatino de contratar a conocidos delincuentes para que den seguridad en las calles. Creyeron que así frenarían la ola criminal, pero estos sujetos armados siguieron delinquiendo.

Sabemos por fuentes policiales que hasta se alquilan armas a pandilleros y asaltantes para que hagan sus “trabajitos”. Increíble, nada parece detener esta ruleta criminal”. Qué miedo. Me voy, cuídense.

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