Miércoles 23 de abril del 2014

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Lunes 28 de junio del 2010 | 07:54

La captura de Abimael

Nuestro Búho analiza la importancia que el Gobierno le da al reagrupamiento de Sendero Luminoso.

Definitivamente, se está formando una gran “cortina de humo” con respecto al reagrupamiento de Sendero Luminoso en la Universidad de San Marcos. Una reunión de senderistas en pro de “la libertad del camarada Gonzalo” organizada por su abogado Alfredo Crespo, pone en la picota a este claustro y hasta se habla de una posible “intervención”. ¿Quién fue el primero que se refirió a esta posibilidad? Pues, nada menos que Alan García, experto en tirar la pelota a otro lado, muy lejos de un escenario donde los chuponeos de Business Track y la Gianotti salpicaban feo a un líder aprista como Jorge del Castillo. Dos personajes entendidos en la materia, como Julio Cotler y Gustavo Gorriti, coinciden en señalar que se trataría de un psicosocial muy bien montado por gente del entorno de Montesinos en los medios. Todo esto beneficia, lógicamente, a la hija de Fujimori y perjudica a la población estudiantil que, en su abrumadora mayoría, repudia a los criminales de Sendero y considera injusta la satanización a su universidad. El propio general Marco Miyashiro, quien integró el equipo de policías del GEIN que capturó a Abimael Guzmán -trabajando en reserva con Benedicto Jiménez y Antonio Ketín Vidal- sostiene que “no es recomendable una intervención a San Marcos”. El propio Benedicto Jiménez escribió: “Muchos que integraron el GEIN fueron cambiados a distintas unidades policiales con la secreta intención de que no quede vestigios de que alguna vez existió el grupo… (...) capturamos a Abimael sin disparar un solo tiro, basados en el principio estratégico de vencer sin luchar y cometiendo uno de los más grandes pecados que en el Perú no se perdona: No comunicar a “arriba” para que se monte el espectáculo político”.

Claro, aquel del 12 de setiembre de 1992, mientras los agentes del GEIN capturaban “al cachetón” (así llamaban a la hiena), “Lola” (Maritza Garrido Lecca) y compañía, Fujimori se encontraba ignorante de todo, pescando en un río de la selva peruana y el “Doc” estaba bien empiernado con su “Gatita” en su búnker de playa Arica. Actualmente, Abimael está pensando más en casarse con la vieja Elena Iparraguirre, la camarada “Miriam”, que reiniciar la lucha armada. Ese 12 de setiembre, esa mujer estaba al lado del “cachetón”, junto a dos mujeres feas con ojos demoníacos. La Iparraguirre le gritó al agente “¡No lo toquen! ¡No se atrevan a tocar al presidente Gonzalo! ¡No se atrevan!”, moviendo las manos, protegiéndolo con el cuerpo, apuntando a los agentes con la punta de una pequeña bandera roja (...). “¿Quiénes son ustedes?”, preguntó María Pantoja. “¡Pagarás caro tu osadía!”, repetía Laura Zambrano, la camarada Meche, “¡Has truncado la revolución peruana!” Han pasado los años y el general Marco Miyashiro le dice a Abimael: “Si se quiere casar, primero tiene que decir dónde está el cadáver de su esposa asesinada. Su cadáver fue desaparecido por orden del propio Guzmán”. Qué terribles personajes. Apago el televisor.