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Domingo 05 de mayo del 2013 | 10:35

Sujeto sobrevive a un ataque de un hipopótamo

Hace unos años el británico Pablo Templer era un guía en el río Zambezi, en Zimbabwe, África, dedicado a enseñar a los turistas las maravillas de la selva. Tenía 27 años y jamás se imaginó que un día sería prácticamente tragado por un hipopótamo.

El día de la tragedia estaba acompañado de Mike, Ben y Evans, tres aprendices de guía. Iban por el río cada uno en un kayak. Cuando vieron a una manada de 12 hipopótamos, Templer se alejó de ellos pues sabía que, lejos de ser amistosos como muchos creen, son letales y de muy mal genio.

De hecho, matan unas 300 personas cada año, siendo la tercera mayor causa de muerte después de los mosquitos y medusas. Además, es el segundo animal terrestre más grande, después del elefante, y el tercero en peso, después del rinoceronte blanco. Su boca abierta puede abarcar más de un metro y posee enormes colmillos.

Cuando se alejaban, Templer vio que Evans caía de su kayak y fue en su ayuda. Al tenderle la mano, fue cogido de la cintura por un enorme hocico que lo sumergió en el agua de cabeza. Lo mordió y golpeó varias veces con terrible furia, pero el animal lo soltó unos segundos y pudo huir con la ayuda de Mike.

Terminó con gravísimas heridas en el cuerpo y extremidades. Su brazo izquierdo quedó tan destrozado que tuvo que ser amputado. ‘Creí que moriría, pero sobreviví de milagro’, dice.