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Chumpitaz nombró a su heredero
El Capitán de América dijo “Zambrano sería mi lugarteniente en la selección”.
Y un día cualquiera, cuando los corazones acurrucaban sueños y las ilusiones imaginaban historias fantásticas, el hombre del ayer, bandera y símbolo, se juntó con el chico del presente. Héctor Chumpitaz es el invitado de lujo para trabajar con la selección peruana. Sergio Markarián lo ha “convocado” y el “Granítico” se unió como uno más al grupo. Apenas pisó el césped de San Luis, buscó con su mirada a Carlos Zambrano, el muchachito que lo hace recordar sus años mozos. “Tiene proyección y es joven, llegará muy lejos”, comentó.
Descubrió que sus palabras ruborizaban a su discípulo y lo siguió elogiando. “Me hubiera gustado jugar juntos. Le aconsejaré algunas cosas”, agregó.
Y si había que darle un rango, el “Chumpi” le tenía preparado uno. “Si yo soy el “Gran Capitán de América”, como ustedes me llaman, él sería mi lugarteniente. Al menos, ya se ganó una “pita””, acotó.
Tuvo un paréntesis y dio sus buenas vibras a un integrante de la zaga. “Alberto Rodríguez posee un juego parecido al mío, rápido dentro del área, aunque debe ajustar un poco más, sino van a pasar como “Pedro en su casa”. Voy a conversar con todos los defensas”, indicó.
El líder de los 70 y 80 con la gloriosa bicolor mostró su lado más tierno y se olvidó que al frente estaba un “León”. Como un padre a su hijo, le transmitió el deseo de 28 millones de peruanos. “Ojalá estemos en el Mundial. No solo se trata de ponerse la camiseta, hay que sacrificarse, darse íntegros. Estar conscientes que hace muchos años que no vamos a una Copa”, afirmó.
Atento y agradecido, el back del St. Pauli, asimiló las enseñanzas. “Desde pequeño tengo fotos con él. Me halagan sus palabras, solo me queda trabajar con humildad”, respondió.
Entonces, contagiado el amor por la camiseta o porque también deja la piel por la blanquirroja, contestó con el corazón en la mano. “Por la selección juego en cualquier puesto”, finalizó.
