Viernes 18 de abril del 2014

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Martes 06 de diciembre del 2011 | 07:20

El Bombardero y su cariñito mexicano

Nuestro columnista nos cuenta las aventuras con Mariana, una “charrita” que le dio su “amor a la mexicana”

DEL SAQUE somos carnecita… MARIANA ME SACA A BAILAR y yo la pego de cansado y le digo a Roberto, el taxista, que la lleve a mover la cintura. Vuelve feliz. Veo que nadie se araña. Habla desde su celular con su mamá y le advierte que no se preocupe, que ya llega a casa. Tocan un tema de Marc Anthony y la acerco a mi cuerpo ahí mismo en “La Terraza”. Pego mi cachete con su cachete y rozo mis labios con sus orejas. Su pechito late y yo disfrutando de la canción. Terminamos, ya no nos queríamos sentar. Empezamos a chapar y mi “causa”, que tomaba foto y me guiñaba el ojo. Seis de la mañana del domingo, es hora de marcharse. Le doy con el látigo, hago el amague que me voy a despedir y me saca la cara: no te vas, nos vamos. Campeoné...

COMO SOY NOICO, le di la dirección del hotel, el número de cuarto y me siguió con su carro. Yo subí primero a la habitación y luego me tocaron la puerta. Pasó y disfrutamos tremendo desayuno. Lucía una lencería negra espectacular. Tiene un aire a Mariella Zanetti, pero más delgada. Se comió dos “tacos” y una enchilada bien taipá. Nos despertamos a las 3 de la tarde. No se quería ir. Me pidió que la espere una hora. Se fue a cambiar de ropa. Curuju…

REGRESÓ Y ME LLEVÓ a visitar la Basílica de Guadalupe, que su día central es este lunes 12. Mi amor rezó y se arrepintió de todos sus pecados. Me comentó que para estas fechas vienen mexicanos de todas las provincias y extranjeros al barrio popular de La Villa, donde se ubica la iglesia, que a su alrededor hay puestos ambulantes donde venden estampitas, rosarios y otros artículos religiosos. Hay fieles que cumplen promesas y caminan arrodillados desde el Metro, que está a 4 o 5 cuadras de la imagen. Así es…

PEGAMOS LA VUELTA y nos metemos a cenar. Después me lleva al Zócalo, donde se transpira ambiente navideño. Un árbol espectacular y adornos con luces embellecen la Plaza Principal. Por la tarde hubo teatro, pista de hielo, competencia de baile, toda una fiesta. Los ambulantes, mismo Lima, hacen su negocio con globos y juguetes. Ya son las 11 de la noche del domingo, es hora de jatear. Mariana quiere pasar la noche conmigo y llama a su jefe para comunicarle que no va a ir a trabajar el lunes. Asuuuu…

YO TENGO QUE hacer otras cosas y ella primero me lleva a tomar desayuno a los famosos Bisquets de Obregón, donde los que atienden tienen la peculiaridad de echarse gel al cabello. La gente toma de desayuno frijoles con huevos revueltos y sopas. Parece una bomba. Yo, plan calidad y cuidando la figura, tomo mi jugo de naranja, café con leche y unos bisquets, pan tostados con mermelada…

SALIMOS Y ME DEJA EN SU CARRO. Se despide con un besote y dice que pasará a recogerme. Son las 5 de la tarde y nos acuartelamos. Dos horas de full jueguitos y me quedo seco media hora. Me levanto y hay una nota en el espejo. Me movió la letra, yo que soy duro. Me dejó su correo y celular por si vuelvo. No quería despedirse. Nada de escenitas. Me echo a dormir de nuevo. Hoy tengo que madrugar para ir a conocer el Castillo de Chapultepec y ver si llego a las pirámides de Teotihuacán. Es que por la noche tomo mi avión de vuelta a Lima. Cuando llegué a DF la Policía Federal me trató rigurosamente, pero la gente y sobre todo una mexicana, me dieron cariño. Fue bien “padre” mi estadía en México. Sí, señores… Me voy, soy fuga.