Adriana Crocco exporta su calzado ‘Huma blanco’ y aconseja a emprendedores [ENTREVISTA y FOTOS]

Adriana Crocco lanzó su línea de zapatos hechos a mano y al comienzo estaba aterrada porque pensaba que no iban a gustar. Ahora también exporta sus productos a Estados Unidos, Canadá y otros países. Le dice a Emprende Trome que el sacrificio es la base de todo.

Adriana Crocco: "Siempre hay que dar algo nuevo al cliente". (Foto: Andrés Paredes)
Adriana Crocco: "Siempre hay que dar algo nuevo al cliente". (Foto: Andrés Paredes)
Adriana Crocco: "Siempre hay que dar algo nuevo al cliente". (Foto: Andrés Paredes)

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Emprende Trome

Adriana Crocco viene de una familia de zapateros, su abuelo llegó de Italia al Perú tras la Segunda Guerra Mundial y fue él quien inició este negocio que fue heredado a sus hijos. Adriana estudió administración en la Universidad del Pacífico, en algún momento pensó que trabajaría para una empresa, pero al ingresar al taller donde armaban los zapatos, quedó cautivada y decidió aprovechar el ingreso de los productos chinos para hacer diseños únicos y exclusivos, llamado ‘Huma blanco’ para exportarlos a Estados Unidos, Canadá y otros países. Conoce su historia en esta entrevista de Emprende Trome.

Tengo entendido que esto viene de anteriores generaciones…

Mi abuelo empezó todo, luego siguió mi papá con sus hermanas. Esta empresa comienza el 2010 y lo hace viendo la posibilidad de exportar tras el ingreso de los zapatos chinos. El mercado se puso muy complicado y el diseño hecho a mano se valoraba mucho en el extranjero.

De estudiar administración terminas siendo diseñadora, ¿cómo nace esa inquietud?

Nunca se me ocurrió hacer zapatos, pensé que iba a trabajar en una empresa con un horario de oficina, pero me vi envuelta en el mundo del diseño. Llegó el momento en que el negocio me lo exigió, cuando se hace calzado para terceros siempre hay ‘huecos de producción’ que no se llenan, para ello pensamos en el exterior.

¿Cuándo es que decides tener tu propia marca?

A mediados del 2010 lanzo la marca, estaba aterrada. Me preguntaba si le gustaría a alguien, dónde los vendería…

¿Recuerdas qué zapatos vendiste al inicio?

‘Manuela’, todas las temporadas le pongo nuevos colores, es el top seller, porque la horma es cómoda, lo tengo en tres colores, a veces lo cambio, es mi modelo adorado.

¿Haz viajado al exterior para conocer nuevas experiencias y tendencias?

Es muy importante. Hay que darle un espíritu a cada modelo, es imposible sacar un modelo de cero. La moda es mucho más rápida, en los zapatos no hay tanta variedad, para eso hay que ir a ferias para ver insumos que están de moda, me inspiro en los materiales. Cuando lanzo mi marca en USA logro una importante acogida, pero ello lo veo desde Perú, es decir desde un diferente contexto, por eso destaca mucho más.

¿Qué distingue a tu marca?

El hecho que está hecho a mano es importante, en eso me preocupo, trato de dejar la suela como lijada natural. Me gusta usar tacones de madera, cueros traspasados. Me fascina el pelo, también me gusta que la idea de la marca es que pareciera que del cuero pasó a la mano del artesano y de ahí a la tienda, la simpleza. Al final cuando diseño para el mercado americano lo hago pensando en simpleza, en estéticas y líneas.

¿En el taller de San Juan de Miraflores cómo es el control de calidad?

Yo estoy en todo el proceso, soy diseñadora y me gusta estar en el backstage, si puedo estar en el taller más tiempo, mejor, soy una controladora y quiero supervisar todo, a veces en el proceso cambio algunas cosas. Estoy desde las 7:30 de la mañana hasta las 8:30 de la noche, pero cuando salgo de acá sufro.

Muy trabajadora...

No salgo mucho, porque es mi propia empresa. Los sábados vengo para dedicarme a mi propia marca, no recibo mail de afuera cuando estoy en mi casa. Soy muy trabajadora cuando me encuentro en el taller, cuando todo es tuyo es diferente, cada decisión que tomo es importante para mí y me pone contenta.

¿En qué sueñas?

Que la marca se consolide, porque me va a permitir hacer lo que me gusta. El diseño, el proceso, el desarrollo, mi sueño es tener un mercado que valore mis productos, que sea sólido, grande y me permita hacer todas las temporadas. Mis zapateros tienen entre 40 y 50 años y a cada uno les digo maestro, porque están todo el día sentados trabajando 12 pares de calzados. Pese a ser chicos, somos el taller artesanal más grande del Perú. Hay zapateros que han trabajado con mi abuelo.

¿Cuántas personas laboran contigo?

Tengo dos empresas, una que se dedica a la exportación de mi marca y mi maquila(sistema de producción), pueden ser 50 personas dependiendo de la época, aquí les damos trabajo estable.

¿De dónde es tu materia prima?

Perú tiene cosas muy buenas, tenemos excelente madera, la suela es de primera, el forro natural excelente, gamuza, gamuzones, los pelos los traigo de afuera, cueros traspasados.

¿Dónde se venden más tus productos en el extranjero?

En Estados Unidos, es un mercado muy grande. Es casi un continente, tengo varias ciudades y lo vendo también por Internet.

¿Acá dónde los ofreces?

En las tiendas Sirana, Morphology y en establecimientos Paris del Jockey Plaza.

¿Qué debe hacer un joven antes de iniciar un negocio?

Es un sacrificio, es durísimo. Cuando se tiene una empresa uno debe ser el último, primero es el cliente, el trabajo y al final nosotros. Ser consciente de eso, definir bien qué vas a hacer, no puedes hacer todo, apoyarte con personas para complementarte, tener confianza en tu marca y saber lo que es tu producto.

¿Qué tan importante es innovar?

Siempre es vital darle algo nuevo al cliente, la moda es ahora tan ágil, mis zapatos tienen algo nuevo cada temporada.

CONSEJO

Es súper complicado, no es una gran aventura sino un gran sacrificio, rodearte de buen equipo para que logres un producto de alta calidad, tener proveedores buenos y fieles, transmitir, servicio post venta, la comodidad que te dará fidelidad a la marca.