Conoce a los 'abuelitos cuentacuentos' [FOTOS]

Zenaida y Gustavo son voluntarios del programa, que se realiza en la Casa de la Literatura y en bibliotecas municipales de Lima Sur.

Preparan la garganta, se acomodan los lentes y con mucha energía y entusiasmo, Zenaida Portalino Támara (64) y Gustavo Von Bischoffshausen Henriod (71) empiezan a leer lindas historias a los niños. Estos escuchan con atención la cálida voz de los narradores, que le ponen énfasis al relato para hacer más interesante la historia.

Zenaida y Gustavo son solo dos de los 70 adultos mayores que forman parte del programa ‘Abuelos cuentacuentos’ que se realiza en la Casa de la Literatura y en distintas bibliotecas municipales de Lima, entre ellas las de Villa María del Triunfo, San Juan de Miraflores y Lurín.

¿Cómo se enteraron de este programa?
Zenaida: Yo, por mi nieta. Desde que nacieron mis primeros nietos yo empecé a contarles cuentos o hacía dibujos con ellos y luego inventábamos historias. Cuando mi nieta creció, me dijo: ‘Hay un lugar donde tendrás muchos nietos si les cuentas un cuento’. Averigüé y entré.
Gustavo: Para ser parte de este programa pasamos por un examen de admisión, yo tuve que esperar tres años para ingresar porque los postulantes son muchos.

Una vez que están dentro, ¿cómo se preparan?
Gustavo: Antes de interactuar con un pequeño, recibimos entrenamiento por seis meses en oralidad, literatura y locución.

¿Ustedes seleccionan los cuentos que leen?
Zenaida: No, hay un repertorio elegido por el programa.
Gustavo: Nosotros tenemos una lista, pero solo la compartimos cuando el programa lo aprueba.

¿Qué se necesita para ser un abuelo cuentacuento?
Gustavo: Ganas. Narrar es un arte y se aprende.

¿Dónde realizan esta actividad?
Zenaida: Principalmente en La Casa de la Literatura, pero también en bibliotecas municipales.

Antes de ser cuentacuentos, ¿a qué se dedicaban?
Zenaida: A ser abuela a tiempo completo y antes fui maestra en Artes Plásticas.
Gustavo: Yo fui bibliotecario y trabajé en una ONG que ayudaba a niños a tener acceso a libros y educación fuera de las escuelas.

¿Es difícil el trabajo, ahora que los chicos están tan pegados a la tecnología?
Zenaida: Sí, pero es tan reconfortante ver cómo captas su atención y te demuestren aprecio.
Gustavo: Eso es cierto, recuerdo que un niño me dijo: ‘Tú cuentas mejor que todos’. Eso emociona.

Esta iniciativa no solo beneficia a los niños, también a ustedes...
Zenaida: Nos hace sentir valiosos y que aún podemos aportar por el futuro del país, fomentando la lectura. 

Si te interesó lo que acabas de leer, puedes seguir nuestras últimas publicaciones por Facebook, Twitter, y puedes suscribirte aquí a nuestro newsletter.